Presentación de “Tranquilas” Historias de ir solas por la noche.

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por Gemma Juan Giner

Hay libros que son necesarios. Necesarios de leer, necesarios para ser visibles. Un libro que busca “romper con la cultura del miedo”. Este sábado el hotel Bastardo de Madrid acogía la presentación del libro “Tranquilas. Historias para ir solas por la noche” de la editorial Lumen. El libro ha reunido a 14 escritoras que reivindican “vivir sin miedo”. Ellas son María Folguera, Carmen G de la Cueva, M.ª Fernanda Ampuero, Nerea Barjola, Aixa de la Cruz, Jana Leo, Roberta Marrero, Lucía Mbomío, Silvia Nanclares, Edurne Portela, Carme Riera, Marta Sanz, Sabina Urraca, Gabriela Wiener y las ilustraciones de Sara Herranz.

Todas ellas reivindican poder caminar, viajar y vivir sin temor. “Nos gustamos a trozos e igualmente la cultura nos trocea”, así de directas se mostraban algunas de las escritoras en una presentación que contó con la colaboración especial de la periodista feminista, Noemí López Trujillo. Una presentación entre amigas, en la que María Folguera explicó que este libro empezó con conversaciones entre ellas el verano del año pasado. 

El caso de La Manada estaba ahí, candente, y además se cumplían diez años del asesinato de Nagore Laffage en sanfermines y Helena Taberna decidía liberar su documental, una pieza que se hacía eco de las preguntas de un jurado que sólo puso el foco en la víctima y no en el verdugo. «Nos preguntamos qué podíamos hacer con estas emociones y esta rabia», señala Folguera. 

Una de ellas contactó con la escritora ecuatoriana María Fernanda Ampuero, que al hilo de la muerte de dos turistas argentinas en Ecuador, María José Coni y Marina Menegazzo, a las que un experto calificó como víctimas propiciatorias, escribió un artículo titulado ‘La escritora que murió por puta’, anunciando su propia muerte por aventurera. Ella, de alguna forma, les dio la clave: «Podría ser un libro que escribamos muchas». Y así fue.

Las niñas de Alcácer, la Manada, Nagore Laffage (la joven de 20 años asesinada en la víspera de los sanfermines de 2008), Diana Quer, Laura Luelmo… cada generación tiene su caperucita, tal y cómo indicó en su día Noemí López Trujillo en un artículo de El País. Diferentes historias que han marcado a las diferentes escritoras dependiendo de su generación, pero todas igual de impactantes.

Las escritoras lo tenían claro. “Debía ser una historia personal literaria, que podría acercarse al ensayo o abrirse un poco a la autoficción, pero siempre partiendo de algo íntimo y autobiográfico”. Por ello, a lo largo del libro, las escritoras van relatando experiencias íntimas y personales que les sucedieron cuando eran pequeñas, o cuando se aventuraron a hacer “cosas distintas”, como viajar solas o hacer ‘autostop’. También hablan sobre los miedos de sus madres o de sus hijas.

Abundan así los relatos en primera persona. La escritora y periodista Lucía-Asué Mbomío Rubio cuenta en ‘Follación’, término inventado con sus amigas en el que describe «la estrategia que desarrollas cuando no quieres tener relaciones sexuales con un chico y ves que él va a hacerlo con o sin tu consentimiento».

Las escritoras coinciden en que es un libro que te remueve por dentro. Por todos los sentimientos que hay detrás de cara relato. Han reducido experiencias traumáticas a anécdotas “porque no sabíamos cómo nombrarlas”, explica Edurne Portela. 

Todas hemos vivido alguna situación de miedo. Por eso debemos hablar y escucharnos las unas a las otras y saber que no estamos solas. Tenemos que dejar los miedos atrás porque cuando contamos nuestras experiencias, dejamos de tener miedo. Así, “el silencio se rompe y esa voz da valor a otras para contar las suyas”, finaliza De la Cueva.Pues… que seguimos en Navidad. Sí, en Navidad. No se crean que hemos terminado con las felicitaciones, con las comidas infinitas y con las largas tardes en familia así como así, porque, por mucho que queramos empezar ya con los cursis batidos detox y con la vida sana, aún nos quedan por delante unos días de reencuentros y cebamientos varios con los que terminar este periodo que, quieran o no y a juzgar por las veces que todavía escucharemos aquello de “feliz año”, aspira a no olvidarse fácilmente.

Sin embargo, ¿acaso no es esa la magia de este tiempo? ¿No es esta estación del año, precisamente, más bonita por sus tradiciones, su intensidad -a veces agobiante, vale- y su halo de misticismo en cada cálido momento condenado a ser un futurible recuerdo? ¡Ya lo creo que sí, compañeros! Por eso mismo, sin querer faltar a la honestidad que brota en mis dedos en estos días y tras haber tomado la decisión de seguir avivando la llama de la hoguera músico-navideña que pronto se apagará, propongo que dejemos sobre la mesa el polvorón que aún estaréis agarrando y que centréis toda vuestra atención en el single que hoy decora, como si de un abeto se tratase, las letras de esta página: Driving home for Christmas, la nueva joya que ofrece Soak en estas fechas tan señaladas.

 

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