Todo lo demás era silencio de Manuel de Lorenzo.

k

por Gemma Juan Giner

Quienes hemos pasado mucho tiempo en el hospital entendemos perfectamente la sensibilidad con la que Manuel de Lorenzo describe todas esas largas horas de espera de Lucía y Julián. Horas de espera en las que te preguntas cientos de veces, ¿por qué yo?, ¿por qué a mí?
Un mundo paralelo que se vive cuando estás dentro de las paredes de un hospital en el que te alimentas de recuerdos e ilusiones. Parece que el tiempo no pasa cuando estás ahí y quizás, por eso mismo, Manuel de Lorenzo, autor de “Todo lo demás era silencio” se animó a escribir esta novela en una de esas eternas horas de hospital.
Julián y Lucía son una pareja normal, feliz, hasta que un día la vida de ambos dará un giro radical. Esto provocará que la pareja haga un viaje muy especial hacia los orígenes en el cual se demuestra que las pequeñas cosas, a veces, son las que más felicidad nos aportan. Un viaje físico, pero sobre todo psicológico, en el que descubrirán el inmenso valor de los recuerdos.
Debo decir que nunca había leído nada de Manuel de Lorenzo, y para ser su primera novela, se ha puesto el listón muy alto. Hacía tiempo que no leía una novela con tanto sentimiento, tanta sensibilidad y tanto amor.
Una historia que te lleva a la reflexión. ¿Qué provoca las situaciones que nos ocurren en el día a día?, ¿es el azar?, ¿es el destino?, ¿ambos? o ¿las provocamos nosotros con nuestras decisiones?
Para Fernando, el mejor amigo de Lucía, el azar no es algo en lo que uno puede creer o no. Simplemente está ahí. Es lo que conecta todo. Algo con lo que Lucía no coincide. Para ella todos podemos elegir, tomar libremente decisiones sobre nuestras vidas sin que nada tenga que ver el destino.
Todos tomamos decisiones sobre nuestras vidas. A veces son decisiones importantes que nos conducen muy claramente por un camino o por otro. Como elegir qué vas a estudiar. O quedarte a vivir en una determinada ciudad. O decidir si quieres tener hijos o no. Pero otras veces son decisiones mínimas, casi irrelevantes. Decisiones cuyas consecuencias creemos que son diminutas, limitadas a la propia decisión minúscula que acabamos de tomar, ignorando que en realidad pueden llegar a ser tan determinantes en tu vida como todas esas otras decisiones fundamentales que tomamos.
Hay personas que cambian nuestra vida cuando llegan a ella, y piensas, ¿qué hubiera pasado si no la hubiera conocido? Todos nos hemos preguntado qué hubiera pasado si hubieras tomado otra decisión, pero eso es la vida, decisiones, azar, y este será el aprendizaje de Lucía en esta novela. Deberá reflexionar acerca de la pérdida, del azar y del miedo.
Una novela emotiva escrita con una pluma de sobresaliente, en la que Manuel de Lorenzo se ha desnudado invitándonos a todos a reflexionar, a parar un poco y saber disfrutar de la vida, de las pequeñas cosas, de las personas que queremos y, ¿por qué no? Volver a los sitios que realmente nos han hecho felices.

 

nos encontrarás en

Share This