Carlos Javier Cebrián 

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por Eduardo Boix

Carlos Javier Cebrián nació francés, tal vez por esa razón tiene tanta querencia por el amor y la luz. En las distancias cortas Cebrián es un escritor 24 horas, un poeta verdadero, observa el mundo y lo transforma en literatura. Hoy nos sentamos con él para que nos hable de su nueva obra. «Maneras distintas de amar (o des-amar)» editado por la editorial madrileña Huerga & Fierro, es un paso más en su literatura. 

-Carlos, Javier, Carlos Javier todos son tus nombres pero ¿Quién es cada uno?

Soy cada uno de ellos, y ninguno de ellos, el nombre siempre , por obra y gracia de mis padres, me ha servido de camuflaje, los nombres sería mejor decir.
En realidad yo soy Javi, para mis amigos, para mis amores.
Cuando era entrenador de fútbol era míster o Javi. Para mis hermanos.
Para mi madre Javier, Carlos Javier cuando se enfadaba.

-Acudimos a un nuevo alumbramiento ¿Amas o des-amas?

Amar o des-amar, es siempre amar, con mayúsculas, van unidos, en el segundo caso el prefijo des, es una ironía. Son el amor lumínico y el amor oscuro.

– El humo, la ceniza, el renacer, la luz, son constantes en tu obra ¿Cuál ha sido tu evolución como poeta desde aquella Heroína y estas maneras de amar y des-amar?

Maneras, se sitúa en el centro mismo de mi creación o producción poética, es consecuencia de Celebración del milagro y de bagatelas, y la puerta para estragos y vida de poeta.
Entre mis libros hay muchos años de separación, sobre todo en la publicación. Maneras… tiene la peculiaridad del momento de su escritura, del suceso de mi estrago, una separación, que años después se repite como en bucle, y vuelve a cobrar sentido. Quizá es una poesía más despojada que la inmediatamente anterior y también que la posterior, más visceral.
En cuanto al humo, las cenizas, la luz, sí, son mis “temas”, lo que pudiera ser mi poesía reunida se titula “Humo que se va”, el fuego y sus cenizas son las imágenes de mi vida.
Lo del renacer es inevitable, lo hacemos cada día, somos muertes sucesivas… Morimos a cada instante y renacemos distintos. Eso es la vida, o la muerte, que son lo mismo.

-Eres muy mordaz e irónico en tus textos pero a la vez muy sentimental ¿Cómo combinas ambas facetas?

No lo creo, ¿qué es mordacidad, llamar a las cosas por su nombre coloquial? Una polla es una polla y una teta, una teta, follar es el acto de amar… Y claro como sentimental que soy me gusta follar y que me follen, amar y que me amen, pero la mordacidad sería si yo fuera hiriente, y no lo soy, al menos en poesía, soy irónico, son cosas distintas. Fuera de ella, soy más que mordaz, a veces un cabrón, siempre irónico e incluso sarcástico, a veces salvaje y en el fondo un moñazo sentimental como siempre.

-En uno de tus poemas dijiste que eras un lobo mentiroso ¿cabe la mentira en una poesía tan confesional?

Por supuesto. En poesía, en la creación, sea confesional, o no, cabe la ficción y por tanto la mentira. Ha de ser verosímil, creíble. Hay que saber mentir, adecuadamente, para llegar a la verdad. Ya lo dijo Nietzsche: Las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal.

– Dices que te duele una mujer en todo el cuerpo ¿El amor duele?

Lo que duele son las consecuencias del amor, sus pérdidas, su incomprensión. Y, en mi caso, duele el recuerdo de las personas a las que amaste y perdiste. No su pérdida, su recuerdo.

-Hay una necesidad de ser amado ¿el amor es necesario? ¿Cuántas formas de amor contemplas?

La necesidad es la de ser en el otro, no sé ya si ser amado o no. Hermann Hesse decía que «supe que ser amado no es nada; que amar, en cambio, lo es todo». Yo creo todo lo contrario. Sentirte amado es la leche, amar un poco menos. Pitigrilli dijo que el amor es un beso, dos besos, tres besos, cuatro besos, tres besos, dos besos, un beso, y ningún beso… Aparte de una genialidad cabrona, es cierto.
¿Con qué nos quedamos?
El amor es eterno en tanto dura, de Régnier.
El amor no tiene edad, siempre está naciendo, Pascal
El amor más duradero es el no correspondido. William S. Maugham
Podríamos seguir ad finitum.
Hay tantas formas de amar como seres humanos hay, incluso más, porque algunos manejamos «Maneras distintas de amar (o des-amar)», en nosotros mismos.
De qué vamos a hablar o escribir si no es de amor, copón, como dice mi amigo Julio Soler.

 

-Si tuvieses que definir tu poesía con una frase ¿Cuál sería?

Mi poesía ha vuelto a ser juego inocente, ingenuo, fantástico, misterioso, porque hemos naufragado una vez más.

 

– Aconseja a los lectores un libro.

Ensayos de Michel de Montaigne, la antología de Penguin Clásicos de Gonzalo Torné.
Y «Maneras distintas de amar o (des-amar) de Carlos Javier Cebrián , por supuesto.
Jajajaja. En serio.
Tras cerrar la puerta de su despacho le oímos poner música. Dejamos al poeta que siga con su literatura.

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