Como volé sobre el nido del cuco de Sydney Bristow

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por Susana Flores García

Diario de una superviviente 

Esta vez os presentamos una lectura diferente. Una biografía que fue publicada en un portal de internet con la intención de apoyar y animar a personas que como Ana vivían un momento duro. Fue publicado bajo el seudónimo de Sydney y en pocos días su diario se hizo viral por lo que terminó llegando a las librerías. En él nos cuenta cómo vivió 37 días en psiquiatría, los lazos creados con el resto de internos, sus bajones, el apoyo de gran parte del equipo médico y su recuperación. 

Sydney tenía una vida normal. Había terminado sus estudios como abogada y tenía una prometedora carrera por delante, un novio fantástico y una familia que la apoyaba. Pero poco a poco todo empezó a desvanecerse. Sydney siempre tuvo problemas con la comida, pasó varios años con bulimia y de ahí entró en el mundo de las drogas. Su vida se fue truncando y un día sin pensar, decidió que había llegado el momento de acabar con todo su sufrimiento: mandó un mensaje a su padre y se tiró por un puente. Cuando despertó en el hospital de La paz le contaron lo sucedido. Le habían tenido que operar de la columna, la pierna derecha y le habían tenido que reconstruir los huesos de los pies. En el hospital pasó a ser integrante de la cuarta planta y dueña de la habitación cuatrocientos diecinueve. 

A lo largo de la novela, conocemos no solo su historia sino la de todos y cada uno de sus compañeros. Pacientes con enfermedades psicológicas, algunos con trastornos alimenticios, otros con problemas de drogadicción, pero todos con algo en común: estaban solos. Los días de Sydney en la cuarta planta no fueron fáciles. Ella nos relata cómo pasaba las horas sentada en una silla de oficina porque no tenía silla de ruedas; como alguno de los celadores los trataba con desprecio, aunque no todo era malo. Poco a poco se habitúo a su nueva familia en la que hizo grandes amigos, se enamoró e incluso gran parte de la plantilla del centro terminó ocupando un hueco en su corazón.

También nos relata lo difícil que fue su tratamiento. Su psiquiatra no le hacía los días demasiado fáciles y la relación con su familia se iba deteriorando cada vez más. Su madre ocupa gran parte de este relato, su relación es bastante fría y aunque Sydney quiere demostrar que no le importa, necesita el calor que tanto extraña por parte de ella.

En definitiva, este libro-diario ha sido un descubrimiento increíble. Una historia trágica, muy dura, pero a la vez sensible y absorbente. Con un vocabulario fresco, muy cercano y en ocasiones divertida, ya que tiene algunos puntos de humor bastante buenos. 

Sydney consigue transportarte a ese psiquiátrico para compartir con ella y sus compañeros el rato del desayuno, sus momentos de ocio o las terapias. Te envuelve en entorno agridulce donde te atrapa y no puedes dejar de leer.

Una novela muy recomendable que te recuerda lo importante de vivir el momento y, sobre todo, que pase lo que pase, cualquiera puede sobrellevar los problemas con ayuda. 

 

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