Mi madre de Yashushi Inoue 

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por Vanessa Díez Tarí

Dentro de cuatro meses se cumplirá ya un año lejos de todo lo conocido. Lejos de mis padres. Él ha cumplido ahora sesenta y tres y ella cincuenta y ocho. Entran ya en una etapa madura sin retorno. Las imágenes en el móvil los muestra cada vez más mayores. Cada uno haciendo su vida. El tiempo pasa. Las arrugas, las canas y la flacidez van cogiendo espacio. Cuando los vuelva a abrazar ya no serán los mismos. Envejecen. Pierden fuerza, memoria y juventud.

El autor japonés Yasushi Inoue en “Mi madre” nos habla del paso del tiempo sobre los padres. Empieza con su padre, pero una vez muerto se centra en su madre y recrea el resto de la corta novela en ella. Los últimos años de una mujer fuera de su mundo. Va perdiendo las facultades y los hijos deciden cada vez más dónde debe estar. Entre la senilidad iremos viendo reflejos de lucidez y rastros del carácter de antaño que permitirán que imponga de vez en cuando su deseo de volver a su casa del pueblo. Una mujer que siempre ha vivido en su casa, primero con su marido y después sola, sin ser consciente de sus primeras lagunas no querrá ir a vivir con los hijos y no establecerá una fácil convivencia. Después los irá olvidando a todos.

La belleza puede ser dura. La relación del padre con el hijo fue fría, en cambio hubo mayor acercamiento a la figura materna y la trata con respeto sin ocultar aquello que ella va perdiendo. Es sincero sin llegar a ser cruel. La vejez y la pérdida de facultades ya son temas complejos sin añadirles sazón. La vuelta de su madre a tiempos mejores al principio será extraño para los hijos, después irán conjurando las posibles razones para su comportamiento. Regresará a los veinte años e incluso a la infancia. En un momento estará en el ahora, quizá en el siguiente en el ayer o quien sabe si aislada en un mundo propio. Las diferentes épocas serán muy distintas. En unos años seremos testigos del deterioro de un ser humano antes de partir.

Yashushi Inoue es candidato al premio Nobel. Este gran autor japonés se atreve a enfrentar la muerte de sus padres. Nos abre la puerta a su cultura, sus costumbres y su forma de ver la vida y la muerte. En esta corta novela autobiográfica con su madre como protagonista nos desvela sus últimos años. Quien sabe si hubiera vivido con ella todo el tiempo si hubiera mostrado él mayor locura, es un hijo correcto pero distante. Son las mujeres de la familia las que cuidan a la abuela, hijas y nieta, así el hijo puede observar más que ser personaje activo de la acción. Los cuidados suelen estar en manos femeninas. Primero la abuela cuidará de su marido hasta el final, en un momento dado afirma “he hecho todo lo que tenía que hacer”, después serán el resto de mujeres de la familia las que la cuidarán a ella, aunque no quiere que sean las nueras. Ella procura alzar su voz, según la vaya perdiendo veremos que ya no queda tiempo.

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