NO LLORES POR UN BESO de Marry Higgins Clark. 

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Ana Olivares

«Besa a las chicas y hazlas llorar».

El Coronavirus nos está obligando a valorar las cosas. Durante este encierro echaremos de menos acciones tan básicas como abrazar a nuestros familiares o salir a la calle, pero desde casa, vamos a ganarle la batalla impidiéndole que pueda seguir infectando a más personas. Notamos el ambiente enrarecido, nos llega desde la empatía de ser humanos, desde la intuición de saber que esto sólo es el principio de una crisis económica y social que seguirá poniéndonos a prueba en este espectáculo llamado vida. Y es que la mismísima Naturaleza a veces necesita ponernos en nuestro lugar para recordarnos que no somos el epicentro del Mundo. En este punto es en el que empezamos a ver animales salvajes recorriendo “el espacio robado” cómo los jabalíes por Barcelona o Madrid o los delfines que nadan por los canales de Venecia antes atestados de góndolas y barcos. O cómo han bajado los niveles de contaminación en la mayoría de las grandes ciudades de toda Europa. Existen un sinfín de ejemplos maravillosos de los que extraer una conclusión vital: todo tiene un lado bueno, sólo que a veces hay que cambiar de perspectiva para verlo.

Por eso os quiero hablar de uno de los últimos libros de Mary Higgins Clark traducidos al castellano, ya que lamentablemente “la reina del suspense” estadounidense murió el 31 de Enero de este mismo 2020 a los 92 años de edad. Culmina así su carrera, pero comienza la historia de su legado literario plagado de éxitos con los que se consolidó cómo una de las mejores escritoras de intriga. Se trata de una mujer incombustible, amante de las historias la cuál dedicó su vida por entero a la escritura. Siempre nos da pena tener que despedir a autores que inspiraron a muchas generaciones y nos han acompañado durante nuestras lecturas; pero por suerte nos quedan sus obras, a través de las cuales mantendremos la esencia de su persona.

No os voy a engañar, personalmente no me gusta la forma que tiene de hilar sus tramas, sin embargo, debo de confesaros que esta vez me ha sorprendido en No llores por un beso. A mitad de libro; cuándo la protagonista Gina Kane, periodista encargada de investigar un supuesto caso de abusos sexuales de un famoso magnate televisivo de REL News hacía varias de sus jóvenes empleadas; damos un salto al pasado para comprender mejor los objetivos de los implicados en el caso. Son distintos interesados los que tratan de contener el escándalo, como el abogado Michael Carter, por lo que la vida de las jóvenes víctimas peligra dentro de una lucha de poder en la que el movimiento #metoo cobra valor como denuncia frente a individuos débiles o psicópatas en potencia. Habla de víctimas que se convierten en héroes, pues mediante su sacrificio son capaces de hacer justicia. Sobre todo, Gina, una incansable buscadora de la verdad por vocación que no desfallecerá pese a las amenazas y encontrará la fuerza necesaria para sacar a la luz este escándalo. La tensión permanece durante toda la novela, salvo en la parte del pasado, pero sólo al principio, ya que enseguida continuamos con ganas de avanzar hasta un final emocionante. Y en cuanto al título, no entiendo el porqué de algunas traducciones en España, ya que realmente esta obra en inglés se titula Besa a las chicas y hazlas llorar, mucho más irónico y determinante para este género, que No llores por un beso, que con la portada de una mujer entre las flores parece una novela romántica – siento el tópico-. Pero eso no es cosa de su autora, por lo que tampoco le vamos a dar demasiada importancia.

Una lectura recomendable para pasar un rato entretenido en casa. Porque en estos momentos, no hay nada como el calor de un hogar. Yo me quedo en casa ¿Y tú?

 

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