Marla no volverá de Béla Braun.

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por Rubén Olivares

Tráfico de mujeres, explotación sexual, pedofilia, corrupción, narcotráfico y violencia es el transfondo que podemos encontrar en esta novela, todo ello ambientado en bares de billares donde se reúnen variopintos personajes tras una neblina vaporosa de alcohol y tabaco, por donde se escurren sus vidas entre oscuras troneras. Braun construye una novela negra que se erige en un descarnado retrato de los principales problemas que aquejan a México, un recorrido por los rincones más oscuros del alma del país.

En el México que nos retrata Braun, la vida es dura para todos sus personajes y sólo los que están en la cúspide del poder disfrutan de una vida despreocupada. El machismo y la misoginia planean por la novela, reflejo de los problemas sociales estructurales que viven sus personajes, dominados por una enorme desigualdad social, la cual supone un reto existencial para todos ellos. Aunque el tema principal de la novela no es la trata de personas ni el billar, ambos acaban dominando la trama de la historia, hasta sumergirnos de lleno en salas de juego donde se realizan importantes apuestas y en el submundo de la explotación sexual, dominado por perturbadores personajes: narcotraficantes, proxenetas, políticos y militares corruptos, sicarios… lo peor del ser humano aparece reflejado en esta historia, novela que denuncia de soslayo la falta de acción de un Estado que ha abandonado su papel de regulador y garante de los derechos sociales de sus ciudadanos.

El secuestro de la amante de un vendedor de artículos de billar es el punto de partida de esta novela negra que nos adentra en la oscura realidad de la delincuencia en México. La secuestrada es una adolescente de secundaria, que ha desaparecido sin dejar rastro. A partir de su desaparición forzosa, el protagonista inicia una búsqueda obsesiva por devolverla a su vida. Para ello se adentrará en los rincones más perturbadores y sórdidos del actual México. Entre los límites de lo legal, bajo las tenues luces de las mesas de billar, entre sombras y el humo de tabaco, nuestro protagonista no deja de preguntarse, ¿dónde está Marla?

La historia está llena de claroscuros. Transitamos de bares con aroma a tabaco, efluvios corporales y vapores de alcohol a playas paradisíacas, perfumadas de salitre y límpidas arenas; de elegantes hoteles, con mullidas camas donde nos esperan exuberantes mujeres que nos ofrecen su cuerpo a cambio de unos pesos a sórdidas habitaciones, mugrientas, mal ventiladas donde malviven jóvenes adolescentes – algunas púberes -, que calman el deseo de proxenetas que acceden a cuerpos aún en desarrollo. Lo mismo ocurre con los personajes. El protagonista, un buscavidas de mediana edad, sobrevive en un submundo de partidas de billar. Es un misántropo, un sátiro obsesionado con las mujeres que se acuesta con una adolescente, pero que sin embargo muestra un lado idealista que le impulsa a buscar a su joven amante, cuando esta desaparece. Marla es una joven que pasa sus horas explorando su sexualidad con un hombre que le dobla la edad, aunque al mismo tiempo mantiene las ilusiones que toda adolescente tiene. La tercera en discordia, María Peñaloza, policía idealista – quizás la única que aún se toma en serio su profesión – es una amante ocasional del protagonista con unos gustos sexuales peculiares, a quien le gusta dominar y humillar a sus parejas sexuales.

Una novela penetrante, divertida, dominada por un humor negro – que no todos los lectores entenderán – que se disfruta y sufre a partes iguales. Braun nos ofrece un viaje estimulante hacia los suburbios de México, un tratado antropológico de la realidad más sórdida del país, que nos permiten adentrarnos de lleno en su literatura.

Solo que Marla no volverá – Béla Braun

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