Tu mundo de cristal, triple single de Cápsula de Sueños

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por Sandro Maciá

Cápsula de Sueños, infinito amor pop

 

Un día más, un día menos. Con esta cantinela vamos sumando pensamientos en este “bonito” confinamiento, ¿verdad? Ideas que, además, se retuercen hasta llegar a parecerse a las notas mentales que iría tomando un preso, o un náufrago, o un expatriado, ¿cierto? Pues sí, no vamos a engañarnos, pero ¿saben por qué ocurre esto? Porque aún no hemos tomado conciencia de que el poder de modular nuestro estado de ánimo para dejar de contar cada segundo y proceder a su disfrute lo tenemos más al alcance que cualquier ingrediente de esos que ahora, videollamada de por medio, usamos para hacer los postres y snacks que nunca hicimos cuando podíamos pisar la calle –y eso que, entonces, era posible “quemar” su contenido calórico yendo más allá que de la cama al sofá-. Un remedio infalible, créanme. Una solución que no es otra que la buena música.

¿Y todo este rollo para eso? Sí. Rotundamente. Y mucho más podría haber trepado entre símiles y metafóricas ideas para ensalzar el poder de este arte, si no fuera porque, entonces, me quedaría sin tiempo ni líneas para dar a conocer a Paco Tamarit y María Ferrando, una pareja que, artísticamente llamada Cápsula de Sueños, también parece tener claro el potencial de las melodías y los ritmos, a juzgar por lo que estos días nos presentan: Tu mundo de cristal (Elefant, 2020), su primer single.

Primer single, sí, pero no iniciática incursión en esto de enamorarnos con sonidos. Ni pensarlo, pues si a don Tamarit ya le seguimos la pista a través del exquisito pop cultivado en Serpentina y San Francisco –por no hablar de su guitarrista contribución a La Casa Azul-, a doña Ferrando, tampoco la perdemos de vista como música que es y como dueña y señora de una voz que otorga el carácter diferenciador de cada canción del citado trabajo, compuesto por tres cortes dulces de límites difuminados y sensiblemente brillantes.

¿Será que el brillo es algo que emana por sí sólo cuando los temas se conciben con cariño? Puede, y más aún cuando uno descubre que Tu mundo de cristal fue construyéndose –literalmente- “de manera espontánea durante veladas de improvisaciones musicales”, pero aquí también se paladea ese regusto por las influencias, por las aportaciones personales de dos artistas de pasados distintos e idéntica admiración por la magia melódica, lo que nos lleva a encontrarnos con un trío de canciones pop teñidas de matices estilísticos de lo más variados.

Certero ejemplo resulta el homónimo primer tramo del single, donde su electrónico mantra de “quiéreme, quiéreme” –resumen perfecto de la idea del autoconocimiento- se va colando entre toques de dub y downtempo, algo de groove y mucho pop electrónico. Un primer impacto, este, que impide dejar de seguir avanzando en el eclecticismo sonoro que va tomando –más- forma en las otras dos dosis de rítmicas melodías, es decir, la vital Me voy al Trópico –tropicalismo moderno, con reminiscencias a los sesenta y giros hacia el son cubano- y la gigantesca Urgencia, calificada de esta enorme forma por la grandiosidad de su amplitud textual y sonora, que permite reverberar sentimientos en la búsqueda de una liberación que, sin embargo, atrapa entre ecos.

Así pues, queda claro: si tres son las canciones, tres son las veces que uno se enamorará de Cápsula de Sueños, porque “su música se puede degustar a la primera escucha y se puede saborear infinitas veces”, y eso, además de ayudarnos a seguir rizando el rizo del poder de la melodía, no es poco…

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