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Basa de Miren Amuriza. 

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por Lara Vesga

Sabina Gojenola es una anciana que aún se empeña en gobernar con mano de hierro Altzerreka, el viejo caserío de su difunto marido. En el hogar solo hay otro habitante más: Henry, su cuñado soltero, inválido desde que le fue amputada una pierna. A pesar de que sus hijos intentan facilitarle la vida, Sabina rechaza y reacciona con saña ante todo tipo de ayudas, por considerarlas una muestra de debilidad que no está dispuesta a asumir bajo ningún concepto. La abuela está sin duda más cómoda con la compañía de sus ovejas, de su perro Tyson y de su gata que con la de sus propios familiares y vecinos, de quienes recela constantemente y a quienes ve como una amenaza a su autoridad y a su independencia.

La bertsolari y escritora Miren Amuriza (Berriz, 1990) ofrece un retrato crudo y salvaje sobre una mujer rural que se rebela contra el mundo en sus últimos compases de vida. El relato respira verdad en todas sus páginas y nos recuerda vivamente algunos de los rasgos más comunes de las amamas, como la fuerza, el carácter y el rechazo a las intromisiones externas a su modus vivendi, aunque se vean impedidas por los muchos años y las enfermedades. “Basa” significa salvaje, silvestre, bravía, indómita, brutal y no civilizada. Ningún adjetivo podría definir mejor la forma de ser de Sabina, un personaje sólido e intenso que llena cada espacio de la novela y que está hasta cuando no está.

Gracias a la confección de su extraordinaria personalidad Amuriza obtuvo el prestigioso premio XX Igartza Saria para jóvenes que escriben y publican en euskera.

Traducida por la también escritora Miren Agur Meabe, “Basa” es un magnífico debut de Amuriza que con una prosa certera pone sobre la mesa, entre otros, el tema de la ancianidad y el modo de vivirla con la mayor dignidad posible.

Basa

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