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Diarios. A ratos perdidos 1 y 2 de Rafael Chirbes. 

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por Eduardo Boix.

Una crónica lúcida del alma humana. Anagrama publica la primera parte de los diarios del escritor de Tavernes de la Valldigna.

Puede que los escritores, cineastas, pintores, en definitiva, los artistas, escriban diarios para trascender. El diario es el género más intenso que existe, el buen diario evidentemente. La mayoría de estas obras no sirven para otra cosa, que para servir de desahogo al autor, casi ninguno es publicable, otros en cambio son obras maestras. Ejemplos como Gil de Biedma, Zweig o Trapiello, que ha convertido su diario en una novela en construcción, han cultivado el diario, no solo como apuntes de escritura, si no como una obra que ha crecido con el tiempo, y que nos ha dado pistas de su forma de construir su literatura.

“Diarios. A ratos perdidos 1 y 2” de Rafael Chirbes publicados por la editorial Anagrama con prólogos de Marta Sanz y Fernando Valls son una ventana al mundo de Chirbes. En estos diarios nos sumergimos en las entrañas del autor de Tavernes de la Valldigna, observamos el mundo que le rodea a través de sus ojos. La sinopsis nos lo indica: Estos diarios son el autorretrato sin máscaras de un ser humano –sus dudas, flaquezas, miedos, enfermedades, enterezas, ambiciones, anhelos– y una sucesión de opiniones y vivencias relacionadas con la política, el sexo, la música, el cine y la literatura; reflexiones sobre lo que Chirbes amaba o detestaba, siempre de forma apasionada. Pero también ofrecen un privilegiado acercamiento a lo que podríamos llamar la cocina del escritor: Chirbes anota sus análisis –lúcidos y contundentes– sobre libros ajenos (entre ellos, unos diarios: los de Musil) y deja constancia de los entresijos de la creación de su propia obra, las dudas, las búsquedas estilísticas, su modo de mirar y retratar la realidad… Y asoman también los peajes de la “vida de escritor” , por ejemplo en el relato de un viaje promocional por Alemania en 2004, repleto de anécdotas a veces desoladoras y en otras ocasiones grotescamente disparatadas. Sin duda estos diarios están destinados a convertirse en un clásico del género, y son un documento fundamental para completar el retrato de un escritor imprescindible de la literatura española de finales del siglo XX y principios del XXI.

Chirbes ajeno a modas y convenciones diserta en las páginas de estos diarios sobre infinidad de temas, desde su prima. Estos diarios están repletos de vida. Esta obra surge de anotaciones en cuadernos que cubren un periodo que va desde 1985 a 2005 o sea un poco antes de quedarse finalista en el premio Herralde, hasta un poco antes del éxito arrollador con Crematorio. En estos diarios podemos ver las costuras del escritor, sus fobias, sus manías, su alma. En estos cuadernos Chirbes nos muestra su mundo y como este influye en su forma de ver la realidad que le rodea. Al leer esta obra te percatas que sus propias vivencias, ese mundo que observó le dotaron de las herramientas necesarias para ser el gran cronista de su tiempo.
“Diarios. A ratos perdidos 1 y 2” de Rafael Chirbes bien podrían haber sido las crónicas de un siglo y milenio que atravesamos con mucha incertidumbre y, porque no decirlo, con cierto temor. Chirbes nos muestra esa incertidumbre, esa zozobra en cada texto. Como un vigía Chirbes es un gran observador de la condición humana, un analista de las formas, pero sobre todo de los fondos. Estamos ante las intimidades de uno de los grandes cronistas del cambio de era. El escritor de Tavernes ha sabido poner el foco en algo tan complicado como es la condición humana. Estos diarios bien podrían ser un manual de historia, para entender el inicio de siglo. Una crónica lúcida del alma humana.

Diarios. A ratos perdidos 1 y 2 de Rafael Chirbes

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