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El fantasma y la señora Muir de R.A.Dick

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por Ana Olivares

Una historia de amor tremendamente entrañable.

¿Sabéis de esos libros que desconocías por completo que existían y de repente te los lees y te enamoran? Pues es lo que me ha pasado con este. Publicada en 1945, El fantasma y la señora Muir es una comedia romántica, deliciosa y refrescante, que bajo un seudónimo masculino esconde a una emblemática autora llamada Josephine Aimee Campbell Leslie. Un recurso más que necesario en una época en la que la mujer seguía luchando por irrumpir en el panorama literario del momento sin ser juzgada por su condición. En consecuencia, se trata de una lectura necesaria, una obra que permanecerá en nuestra memoria por la increíble historia de amor que encierra.

Lucy Muir es una viuda, joven y menuda, a la que todos toman por ingenua a pesar de que ella se considera decidida y resuelta. Su marido acaba de morir y empiezan a llegar las deudas, por lo que sola y con dos hijos pequeños debe tomar las riendas de su vida y hacer las cosas de forma distinta. Entonces decide mudarse a Gull Cottage, una casita ubicada en un pueblo costero inglés llamado Whitecliff. Y a pesar de que los rumores locales cuentan que la casa está encantada por el fantasma del capitán Gregg, el alquiler es tan barato que se empeña en quedarse con ella, además, ella no cree en fantasmas. En sus primeros encuentros, Lucy piensa que el fantasma mal hablado y tedioso supondrá un obstáculo más en su nuevo camino hacia el autodescubrimiento; sin embargo, pronto se convertirá en confidente y amigo, pese a que se trata sólo de una sombra, de una voz que sólo le habla a ella; se tienen el uno al otro para resolver los pormenores de un futuro que aguarda. El crecimiento personal de Lucia, es un camino vital plagado de decisiones que determinarán el destino de sus hijos; demostrándose a sí misma, que es más que capaz de lidiar con las ambiciones de éstos; y que ni su entrometida pero respetable cuñada Eva, ni las recientes ideas y dogmas conservadores cristianos de su hijo mayor van a truncar sus deseos de crecer. Se aferra a Gull Cottage, porque junto al capitán Daniel Gregg ha encontrado su hogar.

La obra se estructura por capítulos que recogen la trayectoria vital de nuestra protagonista. Sus decisiones y sus deseos, que siempre quedaron relegados a los de su difunto marido o a los de sus cuñadas por adoptar el papel de mujer ideal que se esperaba de ella, le pesan a una mujer convencida de tomar las riendas de su vida hasta sus últimas consecuencias. Pero al establecer una relación tan íntima y personal con un fantasma, determinará su capacidad para abrir más su mente. Un excéntrico argumento que funciona como el gancho perfecto con el que elevar la historia de la señora Muir al infinito. Se trata de una lectura fresca y con un lenguaje muy actual. La historia que nos presenta es encantadora y valiente, con un humor irónico e ingenuo en ocasiones, que nos atrapa junto a la suspicaz personalidad de nuestra protagonista independientemente de que el punto focal de la obra sea la bonita relación que mantiene con el fantasma del capitán Daniel Gregg.

Se ha convertido en una de mis comedias románticas favoritas. El primer puesto lo ocupa la Importancia de llamarse Ernesto de Oscar Wilde. Y es que enseguida encuentras similitudes de estilo, por ese humor irónico, esas ganas de salirse de lo establecido y la valentía de luchar por vivir acorde a tus propias convicciones pese a que la sociedad o el “Mundo” entero se empeñen en decirte lo contrario. Es nadar a contra corriente como el salmón. Pero efectivamente, los salmones existen, al igual que las personas que “marcan la diferencia”- cómo dicen los americanos-. Y gracias a dichas personas, que tanto podrían ser nuestra autora cómo nuestra protagonista -ambas mujeres fabulosas, incluso mi querida suegra-, tenemos diamantes que atesorar.

 

El fantasma y la señora Muir

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