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Los Diques  de Irene Solá. 

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por J.L. Romero González

Esto es “Los diques”. Esta es Irene Solá que los construye. Esta es Anagrama que los conserva

Todos tenemos manías. Y los que superamos los setenta, más que los demás. Viendo una película, busco en los actores el parecido con una persona conocida. Si oigo una canción, esos acordes que me recuerdan a esa otra más antigua. Y con un libro… ¡lo que puedo liar!. Desde hallar páginas enteras repetidas (entre Eco y L. Durrel, por ejemplo), citas de otros volúmenes que me llevan a buscar para comprobarlo, embriones de novela contenido en otra,…

“ Aquí me tienes poniendo diques/ que tu torrente me inundaría/ y tú venga a poner diques/ que mi corriente/ te ahogaría” no se parece nada a “ Iremos, yo, tus ojos y yo/… / a cazar puentes, puentes como liebres”. Ni Laura López Granell con León Felipe. ¿Y qué?. Si el poner diques me parece una tarea tan fantástica como cazar puentes, ¿qué hago?. Pues repetir los mismos estribillos en páginas enteras de lectura, como otra manía.

Con Irene Solá me ha dado por leer sus novelas por orden cronológico de creación. Por la primera, no la segunda. Y eso que el torrente/ la corriente del “Canto yo y la montaña baila” era tan fuerte como para alzar “Los diques”. Pero han resistido, mis ganas.

“Esta es Ada. Estas son las teclas del ordenador de Ana,… Estos son los dedos de Ana que escriben…” Vaya. Esta original manera de expresarse, de presentar constantemente a personas, objetos, tiempo,… me recordó lo que la autora quiere que hagamos: rememorar los cuentos, los infantiles, los clásicos, los de “Al amor de la lumbre” y a su calor…. Erase que se era… Esta era… Pero había algo más. No de tradición oral. Algo escrito. ¡A buscarlo!. “Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas…”. Aureliano y José Arcadio marcaron objetos, animales y acciones cuando la enfermedad del insomio. Hasta un anuncio en la calle con “Dios existe”. Aunque no pudieron escribir Este es Dios que existe. Cien años de cuentos.

“Este es Vinceç Ballador… Estos son Sílvia y Gil… Y esta es Ada que vuelve a su casa… Este es Coloma que no siempre les pegaba…” Cuando aún no podiamos decir esto es un pc, esta es una tablet, esto es un iphone,… en los hogares siempre existieron libros que explicaban como eran las cosas, como funcionaban las máquinas, … como apagaban los bomberos los fuegos. Ahora se llama cómo se hace en una cadena televisiva. Siempre hemos contado historias, porque nos las contaron; las hemos inventado mezclando unas con otras, porque también nos las amasaron. Y buscado un final con algo de enseñanza, una moraleja porque nos las narraron por algo. Con algún fin. Aunque fuera dormirnos pronto. O tranquilizarnos o aterrorizarnos. “ … que la cuna del hombre la mecen con cuentos,/ que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, / que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,/ que los huesos del hombre los entierran con cuentos,…”. De nuevo, León Felipe. 

Esta es Ada que regresa en verano a su pueblo después de estar tres años en Londres. …. Esta es Ada que inventa relatos de su familia, sus amigos, sus paisanos,… Esta es la historia de Ada. Esta es la historia de las historias de Ada. Y esta es la novela que contiene las historias de Ada. Estos son las granjas, los bosques, …que va reconociendo, recuperando de su olvido, Ada. Este es el gozo, es el placer de Ada. Contar, narrar, escuchar, pensar, inventar, saber, sentir…

Y esta es Irene Solá. Este es el ordenador de Irene. De donde surge Ada. No de una costilla que, a su vez, se hizo con barro, sino del torbellino, de los torrentes de Solá. Sólo tuvo que ponerle capítulos, represas, diques para contener su fecundidad. Para retener la lectura

Este es el fin de esta lectura. Ni al llegar la sequía, olvidaré.

Los diques de Irene Solá

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