Pinceladas de Harmonía.con de José Luis Fernández Juan.

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por Lara Vesga

Regresa el especial mundo de Harmonía con otros diecisiete capítulos que son pinceladas de arte, filosofía, humor y un estilo literario sin parangón. En Pinceladas de Harmonía.con retomamos el devenir de las vidas de los habitantes de este singular enclave.

Sabremos del éxito de Druso como modelo de pies. Nos deleitaremos con las composiciones gastronómicas de Lisardo y Lucía y con los psicocuadros de Aridany. Desearemos saborear los productos del próspero negocio hortofrutícola de Arcadio, Jendelyn y Bebo. Asistiremos al afianzamiento de la amistad entre Cynthia y Cloe, a las interpretaciones en la gran pantalla de Luana, la hija de Godofredo, el proyeccionista del cine de Harmonía y a la actuación de Daristóbulo, el cuentacuentos.

Conoceremos a Ana y Arsacio, médico y auxiliar médico de Harmonía, esposa y marido también. Su visión optimista será un soplo de aire fresco teniendo en cuenta los tiempos que corren. Profundizaremos en el éxito empresarial de Yalinka y su emporio Mundo Cebras S. L. dedicado a todo tipo de productos relacionados con las cebras. Podremos leer los poemas de Novenio y tendremos la fortuna de asistir a la premier de la última película de Apurimaq Polindo, rodada en el casco antiguo de Harmonía. Nos reencontraremos también con otros personajes emblemáticos de este lugar, como son Enzia, Paz, Benicio, Ovidio y Victoria, entre otros.

El escritor y profesor valenciano José Luis Fernández Juan vuelve a ejercer de orfebre de las palabras en una obra tan singular y rica desde el punto de vista lingüístico y filosófico como lo fue su antecesora Pinceladas de Harmonía. En esta segunda entrega se destila, más si cabe, una visión optimista que con la que está cayendo ahí afuera se agradece. Dan que pensar también los diálogos de los personajes, convertidos en más de una ocasión en auténticas peleas de gallos, al estilo del rap, pero en este caso utilizando como materia la más pura filosofía de vida.

Pero sin duda lo más destacable es el estilo literario. Fernández Juan estira como un chicle las posibilidades del castellano, lo disecciona como un cirujano y nos hace ver la infinita exuberancia de nuestro idioma, no siempre valorada y definitivamente no tan explotada como pudiera ser. 149 páginas de recursos lingüísticos, invención y juegos de palabras y de retórica verbal, que también y muy pertinentemente podrían utilizarse como texto de estudio en centros educativos, nos llevarán a enorgullecernos de nuestra lengua y a querer imitar el modus vivendi de los felices habitantes de Harmonía.

 

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