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Cuentos a los cuarenta de Laura Freixas. 

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por Gemma Juan Giner

Los 40, la edad de reajustar las expectativas

Si tuvieras la oportunidad, ¿qué le dirías a tu yo de hace veinte años?, ¿harías las cosas del mismo modo?, ¿cómo enfrentar ahora lo que ya no puede ser?, ¿y lo que sí puede? Todavía no he llegado a esa edad, los cuarenta, pero son muchas las preguntas que me hago. ¿He conseguido lo que tanto ansiaba?, ¿la niña que fui estaría orgullosa de lo que soy ahora?
Me acerco a una edad en la ya no puedo seguir haciéndome promesas de que cuando sea mayor haré esto o aquello. Ahora la vida es el presente. Los sueños son a corto plazo. Y tengo que cumplirlos.

Me acerco a una edad en la que debo aceptar que la verdadera vida es ésta, la de todos los días, la vida que he decidido vivir, con mis decisiones y mis actos. Cuando somos niñas/adolescentes, todas pensamos y queremos comernos el mundo. Y cuando crecemos, vemos que no es tan fácil, que debemos reajustar nuestras expectativas porque las cosas no han salido como habíamos soñado. Antes teníamos la esperanza de que lo que tanto ansíabamos llegaría en un futuro, y ahora nos damos cuenta de que ya no hay tiempo ni ganas de seguir esperando.

Ahora tienes cuarenta años y empiezas a sospechar que no me encontrarás. ¿El qué no encontrarás? ¿Quién soy? ¿Qué buscas?

Yo soy esa aura que rodeaba todas las cosas que soñabas. (Pág. 62)

Todas las cosas que soñamos, el anhelo de lo que queremos, de lo que no hemos conseguido y las ganas de dejar huella, es algo que nos caracteriza a todas y nos es difícil aceptar que muchas de nuestras metas no van a cumplirse nunca, por lo que debemos aceptar la realidad y conformarnos con soñar, sin dejar que se nos coman los sueños.

De manera significativa, quiero destacar el relato que abre el volumen, titulado “Las puertas”, centrado en una mujer que, aleccionada por un error involuntario, decide cortar con su vida anterior y convertir su experiencia en escritura, transformando en personaje literario al hombre que hasta entonces ha sido su amante. Así, la literatura es también, como la memoria o los sueños, el único modo de transmigrar a una existencia diferente.

La editorial Tres Hermanas ha recuperado nueve relatos de Laura Freixas, en los que la autora juega con la realidad y las contradicciones entre la madurez y la inexperiencia, el deseo y la resignación. Nueve relatos imaginativos, poéticos y humorísticos sobre jóvenes y mayores, mujeres y hombres, realidad y fantasía.

Las mujeres de “Cuentos a los cuarenta” se refugian en el pasado, reviven y completan mentalmente deseos truncados o experiencias que sólo perduran en la memoria. ¿Creés que es correcto?, ¿es sinónimo de ser una persona infeliz?, ¿siguen teniendo cuentas pendientes con el pasado? A cierta edad creemos que la vida va a mantenerse inmutable y cuando los cambios sobrevienen no estamos nunca preparados para ellos. La inmadurez no nos deja prepararnos para la vida.
Ellas tenían grandes sueños de juventud y, ya cumplidos los cuarenta años, se han topado con una realidad mediocre en la que nunca pensaron que se verían envueltas. Y creo que somos muchas las que nos sentimos reflejadas, hayamos llegado o no a los 40.

Sin ninguna duda, estamos ante un libro versátil. Creo que su significado cambia según el momento en el que lo leas y, por supuesto, según quien lo lea. Cada uno de los nueve relatos tiene una enseñanza.

Generalmente, aunque no lo aceptemos en voz alta, siempre hay momentos en los que nos sentimos moralmente superiores cuando somos jóvenes (respecto de los mayores) porque pensamos que no vamos a cometer los mismos errores que nuestros antecesores en la vida, para finalmente darnos cuenta que ellos son nuestros profesores y que nuestra arrogancia nos hace al final caer en esos mismos errores que nosotros reprochábamos a los demás.

Por lo que respecta a la autora, Laura Freixas, debo confesar que no había leído nada de ella y me ha sorprendido gratamente por su estilo tan desenfrenado, con recursos para decirlo todo cuando no dice nada, dejando lugar a la imaginación para que cada lector pueda “crear” su propia historia a medida.

Sin duda, pensaba que iba a encontrarme a unos personajes teniendo un diálogo con sus “yos” de 20 años, algo presentado más como una revelación que como unos relatos que, a través de historias muy dispares y disparatadas, te hacen reflexionar sobre tu propia vida.

 

Cuentos a los cuarenta

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