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El mal del chamán de Jacek Hugo-Bader. 

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por Rubén Olivares

La magia, entre otras formas de conocimiento, genera una visión del mundo muy particular. El pensamiento mágico juega con los símbolos, crea realidades simbólicas que pueden expresarse de múltiples formas, no necesariamente a través de las palabras; forma parte de la vida cotidiana y no tiene un modelo que sea capaz de explicar racionalmente los fenómenos como hace la ciencia positivista.

Los protagonistas de esta historia son los curanderos y chamanes que, violando los criterios de la ciencia, conforma una realidad en la que el pensamiento y el sentimiento se unen para generar un fenómeno espiritual que no es ni lo uno ni lo otro. Este peculiar evento dota a los chamanes de su propia idiosincrasia. Las prácticas de los chamanes, por peculiares que resulten, están generalizadas en el complejo mundo cultural de diferentes sociedades. Todos los días acuden cientos de personas con variadas peticiones, que guardan una estricta cola, para lograr los favores de estos intermediarios con los espíritus en diferentes partes del mundo. El chamán se alimenta del dolor, de las necesidades de las personas y con ello conforma su mundo que opera con una lógica alternativa a la que el resto de personas estamos acostumbrados. El efecto que el chamán ejerce sobre las dolencias y preocupaciones del paciente se fundamenta en las creencias colectivas que los pacientes que acuden a él tienen sobre sus poderes, lo que les dota de su verdadera magia: si el chamán logra los propósitos que el paciente espera de él, es sobre todo por la fe que se procesa al mismo.

Jaceck Hugo-Bader nos introduce en este libro, a camino entre el reportaje periodístico, la crónica de viaje y el ensayo, en la realidad chamánica que habita en el corazón de Rusia. En este trabajo de investigación a camino entre la etnografía antropológica y el artículo periodístico, su autor nos adentra en las diferentes regiones de Rusia para mostrarnos un fenómeno que Europa y el resto de Occidente considera olvidado: el chamanismo, una práctica con multitud de seguidores que aún perduraran en este inmenso país. A lo largo de sus páginas descubrimos que se ha generado toda una estructura social en torno al chamanismo, el cual se halla completamente integrado en la vida de los ciudadanos rusos, que ven en ella no sólo una práctica mágica, sino una forma alternativa de medicina y una religión independiente no reconocida formalmente, pero practica y venerada informalmente. La idea principal que tenemos a medida que recorremos las páginas de este libro es que el chamanismo se ha convertido en Rusia en un medio válido para tratar a personas enfermas, ya sea espiritualmente, ya sea físicamente. El chamán ruso es una especie de sacerdote-médico, un coach primigenio que aconseja a sus clientes sobre la mejor forma de obrar con sus problemas.

Sorprende y atrapan las historias que se van entrelazando a lo largo de este libro, cuyo hilo conductor son las vivencias que este periodista polaco ha vivido a lo largo de su viaje. Sus narraciones generan estupor, incredulidad y estupor ante lo que nos muestra. Pero superado ese momento de perplejidad, seguimos sumergiéndonos en su lectura por que deseamos saber cómo acaba esa historia. Sus historias son exóticas, entremezcladas con cierto aire de primitivismo bárbaro, como las prácticas que los chamanes que nos describe practican en sus rituales. Tras todas ellas se nos revela una verdad que sigue presente en el ser humano, pese a los avances científicos y racionales que hemos logrado: necesitamos seguridad ante la adversidad y para ello no nos importa acudir a la religión, la magia, la astrología o el chamanismo. Si para superar el temor a las enfermedades el chamán nos receta beber sangre de un chivo recién sacrificado diluida con agua, nos hace entrega de un amuleto hecho con huesos y semillas o bien nos ahúma con una antorcha de cedro verde mientras recita salmos acompasados por el ritmo de un tambor elaborado con la piel de un ciervo, sus clientes lo harán sin dudar. Lo que más choca tras acabar su lectura es cómo una sociedad que rivalizó con los EE.UU. en el campo de la tecnología y la ciencia, una sociedad que asumimos como moderna es capaz de asumir estos ritos ajenos a cualquier lógica moderna. Uno medita tras cerrar sus páginas, asombrados por el mundo que se nos ha abierto, más propio de un cuento que del mundo tecnológico y científico en el que nos preciamos vivir.

El mal del chamán – Jacek Hugo-Bader

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