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¿Somos el fracaso de Cataluña? de Ivan Teruel. 

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por José Luis Sola

Es una obviedad que la actual situación política es bastante crítica, de un lado, el neofascismo que VOX quiere implantar en nuestro país en el que una gran mayoría no cabemos. Por otro lado, una derecha cada vez más reaccionaria y conservadora que enarbola la bandera de la libertad pero sus políticas están enfocadas a la defensa a ultranza de la religión católica. De facto, se limitan derechos como el aborto, la eutanasia o la formación religiosa a quienes no profesan la religión católica a pesar de no compartir sus postulados. Mientras, la izquierda sigue en su batalla interna de ver quién es más de izquierda, si el uno o el otro.
En el otro lado del tablero, los políticos catalanes, sobre todo, los de izquierda que han tenido la oportunidad de cambiar el juego y han preferido más de lo mismo: independencia, frustración, procés y clasismo social.

La derecha catalana y la burguesía tienen el mismo gen de la derecha española: la aporabofia y el racismo, en definitiva, el rechazo a los pobres. Durante años los catalanes han tratado con desprecio a los extremeños, andaluces y murcianos que llegaron en los 50-60 y 70 huyendo del hambre y en búsqueda de un futuro mejor. Hay que decir que en la capital del reino también se dio una situación similar construyéndose poblados chabolistas como el Pozo del Tío Raimundo u Orcasitas donde ni siquiera había agua potable. La verdad es que la actual Cataluña (al igual que Madrid) es gracias al esfuerzo y trabajo de catalanes y no catalanes.

Durante décadas, la política franquista reprimió y prohibió el uso del catalán, (al igual que impidió el uso de otras lenguas). Sin embargo, la situación ha mejorado sustancialmente con la Constitución del 78, con sus grandes fallos y aciertos, ésta significó la descentralización, la autonomía política y administrativa y la libertad pero nunca es bastante para el sector independentista.

A día de hoy, ni Cataluña está colonizada ni es entendible un proceso de autodeterminación en un mundo cada vez más interrelacionado y menos de una forma unilateral como algunos quieren llevar a cabo. Decir que España no ha invertido en Cataluña es totalmente falso, los españoles hemos sufragado todas las infraestructuras como ferrocarriles, aeropuertos, puertos en detrimento de otras zonas. Posiblemente el servicio de Cercanías de Barcelona no sea el mejor pero en Murcia, por poner un ejemplo, todas las vías son de vía única y a día de hoy hay cero kilómetros electrificados y en Jaén ni siquiera existen los trenes de Cercanías.

Los castellanos parlantes, tal y como nos cuenta Iván Teruel –y algunos conocemos de primera mano-, se enfrentan a diario a situaciones un tanto problemáticas y de discriminación lingüística por no utilizar el catalán en su vida cotidiana, cuando ambas lenguas son cooficiales y la Administración y los poderes públicos han de proteger ambas lenguas. Sin embargo, los tiempos políticos no acompañan y es que el uso del castellano se asemeja en Cataluña a imposición y a fascismo y todo lo que suene a catalán en el resto del país es igual independentismo y fascismo. Curioso que la tan manida palabra fascismo sea una característica de posiciones tan antagónicas.

Ello demuestra que la derecha española necesita al independentismo y éste a su vez necesita al conservadurismo tradicional y al neofascismo para poder sobrevivir ante la falta de ideas más allá de la amnistía y la autodeterminación. Pero quien sufre la discriminación, las trabas y la intransigencia no son los políticos de Madrid ni los de Cataluña sino la ciudadanía no catalanohablante que día tras día encuentra dificultades en su día a día.

Ivan Teruel, licenciado en Filología Hispánica autor de diversos artículos y ensayos como El Perú escindido, relata su experiencia personal y las situaciones complicadas que tanto él como su familia han vivido por ser originarios de Jaén y cómo la sociedad tradicional catalana les puso trabas para que siempre hubiera separación entre castellanos y catalanes en su última obra ¿Somos el fracaso de Cataluña?.

Somos el fracaso de Cataluña

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