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Aprende a cuidar de tu niño interior: cómo cicatrizar las heridas de la infancia para alcanzar una vida adulta plena de Jordi Gil

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por Rubén J. Olivares

Aprende a cuidar de tu niño interior. Cómo cicatrizar las heridas de la infancia para alcanzar una vida adulta plena de Jordi Gil

Aprende a cuidar de tu niño interior. Cómo cicatrizar las heridas de la infancia para alcanzar una vida adulta plena de Jordi Gil

Contrariamente a lo que solemos pensar, hacerse adulto no supone perder nuestra infancia. Todos guardamos en nuestro interior al niño que fuimos. Y, algunas veces, este niño puede aparecer en nuestra vida adulta reclamando la atención que no le prestamos por diferentes motivos y circunstancias personales. Para ayudarnos a lidiar con los traumas que marcaron a nuestro niño interior y que siguen condicionando nuestra vida, el psicólogo y terapeuta Jordi Gil nos propone en este libro, “Aprende a cuidar de tu niño interior: cómo cicatrizar las heridas de la infancia para alcanzar una vida adulta plena” un manual que puede servirnos de guía para que seamos capaces de cuidar a nuestro niño interior, pues como indica su autor, ser capaces de escuchar, atender y sanar a nuestro niño interior nos permitirá disfrutar de una vida adulta más sana, plena y auténtica, accediendo al pleno desarrollo de nuestra autoestima, avanzando en nuestra madurez, hasta lograr equilibrar emocionalmente nuestra psique.

El “niño interior” es aquella parte más íntima y antigua de nosotros que nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos, un compendio de emociones, pensamientos y sentimientos que se forjaron a lo largo de nuestro desarrollo y que pueden volver a emerger cuando nos enfrentamos a determinadas circunstancias vitales que nos recuerdan eventos pasados. A medida que avanzamos en la lectura de este libro de la mano de su autor, Jordi Gil, vamos evocando aquellos momentos que emocionalmente no supimos afrontar en nuestra infancia, bien por qué no contábamos con las herramientas emocionales necesarias, bien porque carecíamos del apoyo de nuestros cuidadores (padres, tutores, profesores, etc.) que velarán por nuestro bienestar. Si estas vivencias que nos afectaron emocionalmente no son atendidas y sanadas correctamente, el niño que fuimos queda herido psicológicamente y es incapaz de madurar y hacer frente a los desafíos que la vida adulta nos presenta. Este niño seguirá reclamando la atención que no obtuvo en su momento, marcando nuestro desarrollo emocional como adultos, pues crecer no siempre significa dejar atrás lo que fuimos, sino construir nuestro nuevo “yo” a partir de quien fuimos. Por ello es tan importante que sentemos unos buenos cimientos emocionales en los niños para asegurarnos que logren ser adultos emocionalmente maduros y seguros, pero también que sepamos reconocer qué heridas no hemos sido capaces de curar en nuestra infancia y que nos siguen marcando en nuestra vida adulta.

“Aprende a cuidar de tu niño interior: cómo cicatrizar las heridas de la infancia para alcanzar una vida adulta plena” nos invita a reflexionar sobre las vivencias traumáticas o dolorosas que vivimos en nuestra infancia y que no supimos ni nos ayudaron a resolver. Estas experiencias negativas nos acompañan de adultos y marcan nuestra existencia, limitándonos como adultos cuando tenemos que enfrentarnos a situaciones o personas que pueden cruzarse en nuestra vida (tareas estresantes, comentarios de otras personas, soledad, desamor, etc…), momentos en los que nuestro niño interior toma el control de nuestras vidas, actuando, pensando y sintiendo igual que lo hacíamos cuando éramos pequeños, reclamando la atención que no recibió en su momento, impidiéndonos afrontar estas situaciones con la madurez adecuada, dado que carecemos de las herramientas adecuadas que no nos ofrecieron en aquellos momentos en que, como niños, las necesitábamos.

Para poder ayudarnos a superar estas situaciones de bloqueo que a veces podemos sentir ante determinadas personas o situaciones, Jordi Gil ha implementado en su obra una serie de ejercicios asequibles a cualquier lector del mismo a través de los cuales iniciar el proceso de autorreflexión sobre nuestros traumas y miedos infantiles no superados, cómo éstos nos limitan en nuestro desarrollo como adultos y cómo podemos guiar a nuestro niño interior mediante sencillos ejercicios hacia la superación de los traumas y creencias limitantes que condicionan su madurez. Lograr sanar a nuestro niño interior, aprender a mimarlo y ayudarle a superar los miedos que le dominan y que, al igual que a nosotros, le condicionan en su madurez, nos permitirá sentar las bases para una estabilidad emocional y psicológica sana.

Sin embargo, como señala Jordi Gil, este libro, pese a que puede ser un excelente instrumento para la autoexploración personal de nuestros traumas, ayudándonos a reflexionar sobre qué heridas emocionales no hemos logrado sanar, permitiéndonos curar aquellos traumas más superficiales o mejorar nuestras habilidades de resiliencia es, ante todo, un libro que nos permitirá realizar un revisión propia de nuestros traumas y heridas infantiles no superadas que pueden seguir marcando nuestra vida adulta, ayudándonos con sus ejercicios a aliviar parte de este dolor, pero sobre todo animándonos a buscar la ayuda de un profesional como Jordi Gil que pueda darnos las herramientas adecuadas a nuestro caso, pues como su autor indica, este libro no puede sustituir la ayuda de un profesional de la psicología, pero sí que constituye una excelente herramienta para ayudarnos a reflexionar sobre las heridas que podemos tener latentes en nosotros y mostrarnos el camino para sanarlas.

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