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Homo irrealis de André Aciman

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por Javier Velasco Martín

Homo irrealis de André Aciman

Homo irrealis de André Aciman

“Tengo veinte años. Mi vida está a punto de cambiar. Yo aún no lo sé. Pero solo unos pasos más y algo nuevo, como un viento nuevo, una nueva voz, una nueva manera de pensar y de ver las cosas recorrerá mi vida” Homo irrealis – André Aciman.

“Homo irrealis” es una invitación por parte de André Aciman a acompañarlo en sus más puros pensamientos. Un viaje donde, de la mano de grandes figuras como Proust, Freud o Pessoa nos invita a seguirlo por lugares tan queridos y que tanto le han marcado como Roma, Alejandría, París o Nueva York, a la vez que a descubrir las profundas reflexiones sobre su “ser”.

A lo largo de toda la obra el autor juega con el leitmotiv constante de ese “modo irrealis” que, tal y como nos adelanta en la introducción, “en este libro el modo irrealis se expresa mejor como los “puede ser” y los “podría haber sido”, que nos da ya unas pistas sobre lo que nos vamos a encontrar en las páginas siguientes: un juego entre lo que podría haber ocurrido en el pasado y lo que puede suceder en el futuro. Un juego donde las líneas de lo incierto, la incertidumbre y la realidad se dan la mano.

Si bien es cierto que muy pocas veces nos replanteamos las decisiones que no hemos tomado. Siempre nos escudamos en nuestra decisión, la que nos llevó adelante ante la incertidumbre, la que nos hizo elegir entre varias opciones y la que se hizo realidad, dejando atrás las otras posibilidades y, sobre todo, los caminos y las metas hacia donde nos hubiesen llevado esas opciones que no escogimos.

Creo en la imperiosa necesidad de leer libros como este de vez en cuando ya que, al igual que hay libros que hacen que te evadas de la realidad de tu día a día, de tus pensamientos y de la cotidianeidad, tiene que haber libros que te inviten a descubrir, indagar y potenciar tu realidad, tu más profundo ser y tus instintos. Libros que te hagan llegar a ese punto de inflexión en el que te cuestiones y profundices en todas las decisiones que has tomado a lo largo de tu vida, en tu propia evolución como humano, y en todo aquello que te ha influido y que ha hecho que hoy en día seas de una manera en concreto.

El autor nos prepara un poco el camino para conseguir indagar en esas decisiones, esos caminos que no hemos escogido, y llegar hasta el final, de tal manera que llegamos a descubrir nuestro ser “irrealis”, una figura de carne y hueso que hubiera podido llegar a ser de cierta manera.

Porque, llegados a este punto, ¿Qué pesa más: los recuerdos de situaciones que sí ocurrieron o de aquellas que no ocurrieron en la realidad y sólo tuvieron lugar en nuestra mente?

Seguramente conozcas a André Aciman por “Llámame por tu nombre”, su gran y más conocida obra publicada en 2008 que le hizo ganar el Lambda Literary Award y la distinción como mejor libro del año por “Publishers Weekly” y “The Washington Post”; novela que fue llevada al cine de la mano de Luca Guadagnino a principios de 2018, obteniendo un gran éxito y una gran ovación por la crítica tanto literaria como cinéfila (dentro de los cuales, como no podría ser de otra manera, me incluyo yo). Tras publicar la esperada secuela de esta gran obra, “Encuéntrame”, André vuelve al panorama literario de la mano de la Editorial Alfaguara con la publicación de “Homo Irrealis”, un libro de memorias donde se abre en canal y, a través de grandes y distintos personajes como hilo conductor, desgrana sus más puros instintos.

Un libro brillante para todo aquel que, como yo, disfrute reflexionando profundamente sobre su existencia, los caminos que coge en la vida, su proceso de transformación y evolución personal, así como aquellas versiones de uno mismo que se dejan de lado por agarrar otros caminos. Aunque quizás esto no resulte tan sencillo para el lector, bien es cierto que la sensible, apreciable y destacada pluma de André Aciman te allana en cierta medida el camino para ello.

Igualmente, y aunque es algo que no suelo comentar, en esta ocasión no puedo dejarlo atrás: la portada me parece exquisita, sublime y majestuosa. No hay que olvidar que, si bien lo que importa siempre es la historia que contenga el libro, optar por una portada visualmente atractiva y con la que te puedas identificar es en cierta medida un plus que no siempre se cumple. A veces es una portada lo que puede hacer que te decantes por uno u otro libro cuando entres indeciso a una librería.

Ha sido una exquisitez poder leer y disfrutar de esta obra, una exploración de la (no) identidad de André a través de un estilo tan característico como introspectivo. Un alboroto de pensamientos donde lo imaginario y lo real se entremezclan de manera colosal y exquisita.

“Todas las grandes obras de arte, sin falta, nos permiten decir lo mismo: Esto trata de mí. Y esto, en la mayoría de los casos, no solo es un consuelo, sino una revelación inspiradora que nos recuerda que no estamos solos, que también hay otras personas como nosotros”

 

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