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La religión de un médico. El enterramiento en urnas de Sir Thomas Browne

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por Lara Vesga

La religión de un médico. El enterramiento en urnas de Sir Thomas Browne

La religión de un médico. El enterramiento en urnas de Sir Thomas Browne

Sir Thomas Browne (Londres, 1605 – Norwich, Reino Unido, 1682), escribió La religión de un médico sin ninguna intención de que fuese publicado. El manuscrito pretendía ser un ejercicio privado sin mayor repercusión, una serie de confesiones y de opiniones acerca de los principales dogmas de la religión y de la moral cristiana, una forma de catarsis sobre los conflictos entre ciencia y fe que él mismo vivía en primera persona y un desahogo sobre lo mucho que aborrecía las acusaciones de herejía y ateísmo dirigidas a los médicos de su tiempo en general, y a él en particular.

Sin embargo, por avatares del destino y en contra de su voluntad, el libro fue publicado en 1643 e inmediatamente traducido al latín un año después, conquistando a los lectores del continente al igual que habían sido conquistados los de Inglaterra. Redactado con la sinceridad y naturalidad con la que uno redacta un diario que cree que nadie más va a leer y con un estilo directo, fluido y muy personal, La religión de un médico fue un éxito en su época y pronto se tradujo también al francés, al alemán y al flamenco.

Editada y traducida por el recientemente fallecido Javier Marías, aunque ya lo habían hecho con anterioridad Borges y Bioy Casares, este libro forma parte del legado de su editorial Reino de Redonda, conformada por un catálogo de amores literarios del escritor, alejados en su mayoría de la tiranía y dependencia de las ventas. Y entre esos amores se encontraba sin duda Sir Thomas Browne, cuyo estudio y traducción devino en alguna anécdota que Marías relata en un anexo al final del libro.

Esta edición recoge otros dos textos de Browne: El enterramiento en urnas y De los sueños. Hablando del primero, resulta interesante cómo el autor convive tanto con la certeza absoluta de la mortalidad del cuerpo como con la convicción profunda de la inmortalidad del alma. Este “extraño predicador”, como fue calificado por la escritora Virginia Woolf, era tanto médico como cristiano de raza y fue capaz de combinar cabalmente ambas facetas. De los sueños es breve, pero reflexiona intensamente acerca de la realidad y los sueños y sobre el carácter melancólico y engañoso de estos, distinguiendo la verdad de vida diurna y la falsedad de la nocturna, donde los sueños son oscuros, imprecisos y erróneos.

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