Bedroom safari de Alejandro Pérez-Paredes

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por Lara Vesga

Bedroom safari de Alejandro Pérez-Paredes

Bedroom safari de Alejandro Pérez-Paredes

No hacen falta en este safari gorra, bermudas, cantimplora ni prismáticos. Basta con llevar ropa cómoda o, mismamente, con ir en pijama. También está permitido no llevar nada, que cada uno en casa hace lo que quiere. El caso es tener ganas de explorar el hogar propio, que va mucho más allá de cuatro paredes y un techo. Y es que las casas son templos, santuarios que conforman una extensión de nosotros mismos. Son nuestro lugar en el mundo. Y como un auténtico etnógrafo de la morada y sus estancias, Alejandro Pérez-Paredes (Murcia, 1993) ha plasmado en «Bedroom safari» un ensayo antropológico sobre nuestra capacidad innata de hacer casa en nuestra vida cotidiana. Es decir, de transformar todo aquello que nos rodea, lugares, estancias, objetos e incluso seres vivos, en hogar.

“Nuestra casa es nuestro rincón del mundo: una hendidura, una esquina, un cosmos entero donde cada cosa tiene su sitio, donde se nos permite ser nosotros mismos sin que nadie nos incordie, esto es, estar tranquilos, desnudos, tristes, enfermos, locos, culpables, aburridos. Solo en casa –y, más concretamente, en la habitación– es donde se tolera aquello que no es más propio: nuestro estilo psíquico, esa conjunción contingente de rasgos, manías, deseos, síntomas, fantasmas, penas, gestos y emociones. Queramos o no, fuera de la casa nos transformamos en una persona pública”, escribe el autor en un párrafo que resume la esencia del ensayo.

Escrito con un estilo poético y plagado de referencias filosóficas, «Bedroom safari» es una interesantísima expedición que profundiza en todo aquello que “hace casa”, partiendo de la lengua materna, la ropa, los amigos, los aromas que nos evocan lugares, personas y momentos pasados, las comidas, la música y el silencio, hasta llegar a la exploración del hogar, sus objetos, plantas, iluminación, sonidos y estancias. Del dormitorio al cuarto de baño pasando por la cocina y la sala de estar, el autor nos invita a transitar con una mirada nueva los recovecos del día a día.

Con una prosa bella y cargada de sabiduría, este análisis de los “indígenas en pijama” que somos y del hábitat que ocupamos, recupera y disecciona la antigua idea estoica de la oikeiôsis, según la cual el individuo desarrolla un sentido de pertenencia que se irradia desde su propio ser y se extiende hacia todo aquello que le rodea, entre lo que está, en primer lugar, su hogar.