Los atrevidos en el bosque mágico de Elsa Punset (autora) y Ester Garay (ilustradora)
por Elena Cruzado
En este cuento, Elsa Punset vuelve a reunir a Alexia, Tasi, su perro Rocky y la gaviota Florestán en una nueva aventura, esta vez en plena naturaleza. La colección de Los Atrevidos nació con el objetivo de acompañar a los niños en el descubrimiento de las emociones, y en este título la mirada se dirige hacia el vínculo que mantenemos con el entorno natural y la importancia de aprender a cuidarlo.
La historia nos invita a detenernos en algo tan esencial como la interdependencia con los seres vivos que nos rodean. A través de las peripecias de los protagonistas, la autora nos recuerda que la naturaleza no es un escenario decorativo, sino un hogar compartido que merece respeto. El tono, fiel al estilo de Punset, mezcla aventura con reflexión, buscando que los pequeños lectores tomen conciencia de que nuestro bienestar está inevitablemente ligado al del planeta.
Las ilustraciones de Ester Garay acompañan con sencillez y claridad el desarrollo de la historia, permitiendo a los niños concentrarse en lo que sienten los protagonistas y, al mismo tiempo, en el mensaje de fondo.
Un elemento a destacar en este álbum es la sección final, «El taller de emociones». Allí se ofrece a padres y educadores un espacio de reflexión con propuestas prácticas: actividades para hablar en familia, un decálogo sobre el buen uso de la tecnología y sugerencias para reforzar la conexión con la naturaleza en la vida cotidiana. Se agradece este material extra, que amplía el alcance de la lectura y la convierte en una experiencia compartida más allá del momento de pasar las páginas.
Sin embargo, hay un matiz que conviene señalar: el texto resulta bastante extenso para lo que solemos esperar de un álbum ilustrado. Las frases largas y la densidad de las explicaciones pueden hacer que, en determinados momentos, la lectura se vuelva algo pesada para los más pequeños. Es un libro que exige paciencia, tiempo y acompañamiento adulto, y quizá no encaje del todo con quienes buscan lecturas breves, ágiles o muy visuales.
En definitiva, se trata de un álbum ilustrado que, por su densidad y enfoque reflexivo, roza casi el terreno de los libros de narrativa infantil. Una propuesta ambiciosa y con intención pedagógica, que puede resultar muy valiosa si se aborda con calma y acompañamiento, pero que quizá se aleje de la ligereza narrativa que muchos lectores asocian al formato álbum.
