Los cuchillos largos de Irvine Welsh
por Lara Vesga
A Irvine Welsh (Edimburgo, 1958), la fama le precede por ser el autor de la novela «Trainspotting», que tuvo tanto éxito como su adaptación cinematográfica. Con este precedente solo podían esperarse cosas buenas de Los cuchillos largos, segunda entrega de la trilogía policiaca inaugurada con «Crimen» y que sitúa como protagonista al inspector Ray Lennox, quien ya había aparecido como personaje secundario en «Escoria».
En este nuevo caso, que puede leerse de manera independiente sin problema, los lectores nos reencontraremos con los compañeros del inspector Lennox, Amanda Drummond y Bob Toal, además de con su psicoterapeuta Sally Hart y su novia Trudi, entre otros personajes. Esta vez la trama arranca en un almacén del puerto de Leith, donde aparece el cadáver desnudo y castrado del diputado conservador Ritchie Gulliver, un tipo con una turbulenta carrera cargada de escándalos, corrupción y racismo. El inspector Lennox, viejo conocido de Gulliver, estará al cargo de una investigación que irá dejando un reguero de hombres castrados a su paso, mientras en segundo plano trata de resolver, por todos los medios, el caso de Mr. Confectioner, un violador y asesino de niñas que cumple condena en prisión, y también de mantener a flote su relación de pareja y de sortear el alcohol y las drogas, vicios que son sus fieles escuderos.
«Los cuchillos largos» combina crímenes y corrupción política en un thriller extremadamente ácido y actual. Rozando el gore y con un estilo mordaz y satírico, Welsh aprovecha para criticar la intolerancia, el racismo y la polarización ideológica en un Reino Unido dividido entre la derecha ultraconservadora y la fragmentada izquierda (¿a alguien le suena?), dejando claro que los extremos, cuando de ejercer el poder se trata, son el mismo perro con distinto collar. Potente, provocadora, cínica y llena de humor negro, la última obra del autor de Trainspotting es un chute de adrenalina que se lee de una tacada y que hará las delicias de los amantes del género policiaco, y, me atrevo a decirlo, de los lectores en general.
