Si aún sigues aquí, es que estás viva de Fernando Riquelme

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por Rubén J. Olivares

Si aún sigues aquí, es que estás viva de Fernando Riquelme

Si aún sigues aquí, es que estás viva de Fernando Riquelme

En el panorama de la poesía española contemporánea, pocas obras consiguen mantener el equilibrio tan precario como necesario entre testimonio social y calidad literaria. El nuevo poemario de Fernando Riquelme, «Si aún sigues aquí, es que estás viva», no solo logra esta síntesis, sino que la convierte en el centro mismo de su propuesta. Riquelme, conocido por su trayectoria como economista, promotor cultural y escritor, se adentra en el territorio de la poesía con una obra que trasciende los límites genéricos tradicionales. A través de 46 poemas numerados, construye un arco narrativo que documenta el proceso de liberación de una mujer atrapada en una relación de maltrato, desde la desesperación inicial hasta la afirmación vital que da título al libro.

La estructura fragmentada del poemario no es casual: refleja la propia naturaleza fragmentaria del trauma y su superación. Cada poema funciona como una estación en un viaje interior que va de la oscuridad hacia la luz, utilizando una técnica que combina el verso libre con elementos del monólogo interior y la narrativa confesional. Lo más notable de esta obra es la construcción de la voz poética. Riquelme emplea magistralmente el recurso del desdoblamiento, haciendo que la protagonista se hable a sí misma en segunda persona, creando un efecto de autoconciencia que permite al lector ser testigo del conflicto interno y la progresiva reconciliación consigo misma.

El lenguaje es directo, visceral, despojado de ornamentos innecesarios. La sintaxis fragmentada, con frases cortas y a menudo nominales, crea un ritmo entrecortado que evoca la respiración agitada y la urgencia emocional. Esta economía expresiva no empobrece el texto, sino que lo intensifica, acercando la poesía al registro de lo hablado sin renunciar a su calidad literaria. El universo simbólico que despliega Riquelme es de una eficacia notable: la caja de Pandora como metáfora del pasado que debe enfrentarse, el Ave Fénix como símbolo de renacimiento, la mariposa emergiendo de su crisálida. Estos símbolos, lejos de resultar manidos, cobran nueva vida en el contexto específico de esta experiencia de liberación personal. Particularmente efectivo resulta el uso de referencias culturales reconocibles que anclan la experiencia personal en un contexto compartido. Cuando aparece «tu grito de Munch» o referencias al «cubo de Rubik», el dolor individual se universaliza sin perder su especificidad.

La obra dialoga inteligentemente con diversas tradiciones poéticas del siglo XX. Se perciben ecos de la franqueza de Gloria Fuertes, la cotidianidad narrativa de Luis García Montero, la exploración de los abismos interiores de Alejandra Pizarnik. Sin embargo, Riquelme logra crear una voz distintiva que, sin renunciar a la herencia poética, habla con acento contemporáneo. La hibridación genérica que practica —poesía, narrativa, testimonio— difumina las fronteras tradicionales creando un espacio expresivo más flexible y cercano al lector actual. Esta es, quizás, una de las mayores virtudes del libro: su capacidad para atraer tanto al lector habitual de poesía como a quien se acerca por primera vez al género.

Aunque el tema de la violencia de género está en el centro del poemario, Riquelme evita la tentación del panfleto. No hay aquí consignas ni generalidades, sino la experiencia concreta de una conciencia que lucha por recuperar su identidad. El mensaje trasciende la denuncia específica para convertirse en una reflexión universal sobre la resistencia humana y la capacidad de renacer tras el trauma. La evolución de la protagonista, desde la fragilidad hasta la firmeza, está construida con una honestidad emocional que evita tanto la idealización como la victimización. Emerge como un ser humano multidimensional, con contradicciones y dudas, pero también con la fuerza necesaria para reconstruirse.

«Si aún sigues aquí, es que estás viva» es una obra necesaria en el panorama literario actual. Fernando Riquelme ha logrado crear un testimonio poético que permanece en la memoria del lector no solo por la relevancia de su tema, sino por la autenticidad y belleza con que está narrado. En tiempos en que la poesía busca nuevos caminos para conectar con el lector contemporáneo, este poemario demuestra que es posible abordar temas urgentes sin renunciar a la calidad literaria, que se puede ser testimonial sin dejar de ser artístico, que el dolor puede transformarse en vuelo sin traicionar su verdad.

Una obra que todo lector, sea o no aficionado a la poesía, debería tener entre sus manos, dado que nos permite empatizar desde una perspectiva personalísima una realidad que nos concierne a todos como sociedad: la violencia de género. Porque, al final, el título del libro encierra una verdad que va más allá de su contexto específico: seguir aquí, a pesar de todo, es ya una forma de victoria.