Tres novelas analógicas: La primera piedra, El instinto, Sentimental de Sergi Pàmies

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por Rubén J. Olivares

Tres novelas analógicas. La primera piedra, El instinto, Sentimental de Sergi Pàmies

Tres novelas analógicas. La primera piedra, El instinto, Sentimental de Sergi Pàmies

En el universo literario de Sergi Pàmies, la lucidez irónica y la ternura derrotada constituyen un sello distintivo. Aunque es más conocido por sus cuentos —territorio en el que se mueve con la precisión de un miniaturista—, su breve incursión en la novela durante la década de 1990 revela una faceta igualmente penetrante y singular. Coincidiendo con los 30 años de la publicación de “Sentimental”, la editorial Anagrama ha reeditado en un solo volumen tres novelas de Sergi Pàmies publicados a lo largo de la década de los 90: “La primera piedra” (1990), “El instinto” (1992) y “Sentimental” (1995), aglutinadas bajo el título conjunto “Tres novelas analógicas”. Esta compilación no solo rescata obras que habían quedado en un segundo plano frente a la reconocida producción cuentista del autor, sino que también ofrece una oportunidad para reevaluar su narrativa en el contexto actual.

Pàmies, conocido por su maestría en el relato breve, se adentró en la novela durante los años noventa, una época de gran libertad creativa para él. En el prólogo inédito que acompaña esta edición, el autor reflexiona sobre ese período como un tiempo de «temeridad» y «energía», en el que se reconocía más en el escritor que en la persona que era entonces. La decisión de reunir estas tres obras responde tanto a una intención editorial de evitar su descatalogación como a un deseo personal de Pàmies de revisitar y reivindicar esta faceta menos explorada de su carrera

“La primera piedra”, publicada originalmente en 1990 y reeditada por Anagrama en 2025 dentro del volumen “Tres novelas analógicas”, representa el inicio de ese experimento narrativo más largo, aunque su esencia siga siendo la de una novela deliberadamente contenida, más cercana al relato extendido que a la arquitectura compleja de la novela tradicional.

Esta novela se inspira en una imagen televisiva del futbolista Miquel Soler en el banquillo de suplentes, lo que llevó a Pàmies a reflexionar sobre la condición de suplente en general. Este concepto se convierte en una metáfora de la vida moderna, donde el protagonista, un lampista (un experto que se encarga de reparar averías domésticas, principalmente de fontanería y electricidad) un tanto mediocre, transita por la existencia sin sentirse plenamente habitante del fracaso ni de la amargura. La narrativa, marcada por una prosa precisa y contenida, ofrece una mirada lúcida y tierna sobre la inercia humana y el aislamiento moral.

Este protagonista, en lugar de luchar contra su destino o rebelarse contra una vida sin brillo, parece deslizarse por ella con una aceptación resignada. La suya no es una existencia trágica ni heroica, sino una vida “de suplente”, como la describe el propio autor. Esa idea —la de quien siempre está al margen del protagonismo, esperando un turno que nunca llega— funciona como la gran metáfora que sostiene la novela.

La vida del lampista discurre entre rutinas laborales, relaciones fallidas y un continuo estado de introspección pasiva. No hay grandes conflictos ni giros dramáticos, pero sí una notable capacidad para retratar el absurdo cotidiano. La voz narrativa, en tercera persona pero muy próxima al pensamiento del protagonista, está impregnada de un humor frío y melancólico, marca de la casa Pàmies.

En el mapa literario de Sergi Pàmies, El instinto ocupa un lugar singular: es una novela que, manteniéndose fiel a las obsesiones estilísticas y temáticas del autor, se aventura en un terreno narrativo coral que se aleja del minimalismo individual de sus relatos más conocidos. Publicada originalmente en 1992, esta breve pero poderosa novela demuestra que la brevedad no está reñida con la ambición estructural ni con la densidad humana.

En El instinto, Pàmies narra la historia de un pequeño pueblo que se queda sin electricidad durante una noche. Este apagón se convierte en el catalizador de una serie de escenas que revelan las grandezas y miserias de los habitantes, atrapados por la adversidad. La novela coral destaca por su capacidad para retratar una comunidad donde personas, animales y objetos comparten protagonismo, todo ello envuelto en una atmósfera de oscuridad tanto literal como metafórica.

 Sentimental, la tercera y última de sus incursiones en la novela, publicada originalmente en 1995, se presenta en la edición 2025 de Anagrama como una pieza clave en ese tríptico denominado Tres novelas analógicas. Esta obra, que mezcla humor, absurdo y melancolía, es probablemente la más extraña y desconcertante de las tres, y también la más audaz. La novela comienza con la historia de un hombre que sale de su casa para comprar tabaco y nunca regresa. Este punto de partida da lugar a una vorágine de acontecimientos que transforman la vida del protagonista, un belga treintañero propenso a la catástrofe y en permanente huida. La novela combina elementos de tragedia, comedia y thriller metafísico, utilizando una prosa realista que contrasta con situaciones fantásticas. Pàmies logra así una obra que, pese a su brevedad, ofrece una profunda exploración de los estados de ánimo y las decisiones que cambian el rumbo de una vida.

Estas obras dialogan entre sí desde la distancia, mostrando la evolución de un autor que ya entonces poseía una mirada propia: lúcida, melancólica y cargada de ironía. Pàmies se distingue por su prosa precisa, limpia de artificios, que renuncia al efectismo sin sacrificar profundidad. Su lenguaje, directo y funcional, se pone siempre al servicio de los personajes, muchas veces perdidos o sometidos a la inercia de vidas anodinas, y se convierte así en un instrumento eficaz para explorar lo patético, lo íntimo, lo humano.

Uno de los rasgos más destacables de su escritura es el uso sutil de la ironía y el humor. Pàmies no pretende hacer reír, sino provocar esa sonrisa amarga que nace de reconocer en el absurdo la verdad de lo cotidiano. Incluso cuando introduce elementos fantásticos —como sucede en “Sentimental”, donde la trama se adentra en un terreno que mezcla el thriller con lo metafísico—, lo hace sin romper la verosimilitud emocional, manteniendo al lector dentro de una lógica que resulta tan insólita como inquietantemente familiar.

La estructura de las novelas tampoco responde a cánones convencionales. “El instinto”, por ejemplo, adopta la forma de un collage narrativo: una miscelánea de citas, datos culturales y episodios aparentemente desconectados que, sin embargo, terminan construyendo un retrato coherente —y desconcertante— del protagonista. Este juego con las formas narrativas se presenta no como un alarde experimental, sino como una manera más honesta de aproximarse a la complejidad del mundo interior contemporáneo.

Tres novelas analógicas” es mucho más que la recuperación de tres textos de juventud. Es una obra que confirma a Sergi Pàmies como un autor excepcionalmente dotado para observar, comprender y narrar la fragilidad de la condición humana, con una mirada que, aunque desencantada, no deja de ser profundamente compasiva. En conjunto, estas tres novelas ofrecen una exploración profunda de la existencia humana, destacando por su estilo distintivo y la capacidad de convertir historias aparentemente sencillas en relatos brillantes y conmovedores. Una novela que harás las delicias tanto de los lectores habituales del autor como para quienes se acercan por primera vez a su obra.  Esta trilogía narrativa es una excelente puerta de entrada al universo pamiesiano: un mundo donde lo íntimo se cruza con lo social, donde el desencanto convive con la ternura, y donde la literatura sirve como instrumento para comprender la complejidad de nuestras relaciones y contradicciones. En definitiva, una lectura imprescindible para quienes valoran la escritura honesta, lúcida y sin aspavientos, capaz de conmover sin necesidad de grandes gestos.