Almas rotas del rock de Carlos Cubeiro

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por Ana Olivares

Almas rotas del rock de Carlos Cubeiro

Almas rotas del rock de Carlos Cubeiro

Almas que no sanaron su corazón

 

En esta ocasión volvemos a la música con Almas Rotas del Rock de Carlos Cubeiro. Y es que este género nunca pasará de moda, siempre generará interés y nos regalará un amplio abanico de posibilidades que poder explorar. En este caso, su autor se ha centrado en las historias más trágicas, que marcarían irreversiblemente las vidas de estas leyendas del rock and roll. Esta lectura no va a ser reconfortante, ni siquiera bonita, pero sí muy interesante. Nos va a ayudar a comprender mejor porqué ciertas almas tristes son capaces de legarnos las mejores composiciones o temazos que hayamos escuchado. Entender que, aunque irradien tanta luz, sus vidas pudieron estar llenas de sombras. Conoceremos si este funesto sino les perseguía desde sus inicios o bien sólo los alcanzó en sus últimos pasos.

Desde Bessie Smith, prematuramente desaparecida emperatriz del blues debido a un accidente automovilístico. Connie Converse, con su primera y única aparición en la televisión americana, dejándonos algunos temazos para la posteridad. Sam Cooke, con su inconfundible estilo personal, consciente de su desventaja al ser un artista negro en tiempos de segregación racial, fundaría su propia discográfica y pasaría a la historia, no sólo por su música, sino por su compromiso social y político. Murió tiroteado por la dueña del motel en el que se alojaba, de forma muy extraña. Elvis Presley, nuestro Rey por excelencia, murió en el baño debido a un infarto provocado por el abuso de la comida basura y la automedicación prolongada. Curiosamente, mi vecino de al lado murió igual que él, pero era bastante anciano cuando sucedió, por lo que no es tan extraño morir de un infarto mientras haces de vientre, sobre todo si tienes problemas de corazón… Uno de los sucesos que más impactaría a la sociedad en general sería el accidente de avioneta en el que murieron Buddy Holly y Richie Valens, junto al cantante The Big Bopper en 1959. Todos en lo más meloso de sus carreras musicales, en la flor de la vida y dejándonos para siempre con la imagen de sus sonrisas encima del escenario. Otro de los protagonistas de esta compilación, me da mucha pena, y es que se trata de Marvin Gave, quien junto a Tammi Terrell formaron el dúo musical más escuchado de soul. Aparte de su orientación sexual y de que era afroamericano, cayó en depresión cuando perdió a su compañera casi encima del escenario debido a un tumor. Dejó los escenarios y acabó siendo asesinado por su propio padre, seguramente por homofobia. Justo al otro extremo de los hechos, mencionamos a Phil Spector, el genio y productor musical que acabó siendo un psicópata al asesinar a la actriz Lana Clakson. Hay un par de casos más de músicos que se convirtieron en homicidas, pero son minoría, ya que en su mayoría murieron a causa de las drogas o de problemas mentales. Sin contar los innumerables accidentes de carretera o por aire, debido a la cantidad de viajes que hacían por sus giras. La carretera también se llevó a nuestro irrepetible Nino Bravo; o un accidente de avioneta acabó con Ottis Redding, como John Denver. Otros simplemente se autodestruyeron como Tim Hardin, Karen Carpenter, Nick Drave o Ian Curtis de la banda Joy Division, un caso bastante reciente y sonado. También las superestrellas Whitney Houston o Michael Jackson acabaron siendo presas de la automedicación; frente a estrellas que murieron de cáncer, como Sinéad O’Connor o George Harrison. Por último, el rocambolesco caso de secuestro y violación de la artista Duffy, lo que la llevó a abandonar la vida pública. Quizá sea uno de los más injustos, ya que ni siquiera ha habido detenciones y destruyeron la carrera de una artista renaciente con mucho que ofrecer. Aquí ni el pasado tormentoso, ni las actitudes autodestructivas, ni el peso de la fama tuvieron nada que ver.

Y ahora que Sean John Combs, Diddy, está en la cárcel y se está investigando la red de tortura, violación y casi que trata de personas, que se extiende como un cáncer hasta los directores de sellos discográficos, empresas y demás personajes que en la sombra utilizan a cualquiera como un títere sin alma. Realmente no sé si este último caso estará relacionado o no con este otro, lo único que deseo, como a todos, es esa justicia poética que nunca llega hasta los poderosos.

Dejando la indignación a un lado, también hay una constante que se suele dar en los artistas: la adicción a las drogas, como recurso cognitivo o como salida a una realidad que en la intimidad es demasiado dura de soportar. Aunque realmente no catalogaríamos tan a la ligera estos casos si indagásemos más en cada uno de ellos. Mantengo la creencia de que los artistas, en general, tienen una visión distinta del mundo; llamémosla más sensible o profunda. Y el hecho de perseguir una creación que deje huella en la posteridad o que sea lo mejor que llevan dentro, tiende a ser un fin que persiguen las personas enamoradas de la belleza o que son más sensibles por naturaleza; por lo que el peso del mundo puede ser aún más insoportable sobre ellos. Y es que su concepción es mucho más amplia, por lo que tienen mayor predisposición a caer en las drogas, cuando en realidad podríamos estar hablando de depresión. Tampoco pretendo justificarlos, es una pequeña idea que siempre me ha rondado por la mente. Y es que muchos de los aquí descritos, murieron a causa de accidentes humanos o asesinados vilmente por iguales.

En líneas generales, ni en los mejores guiones de película encontraríamos las rocambolescas historias o finales de famosos artistas musicales que aquí se mencionan, por lo que os animo a descubrir si estas almas rotas del rock, siempre lo estuvieron o se fueron consumiendo irremediablemente por el destino que jamás pensaron alcanzar.