Auge y caída del conejo Bam por Andrés Barba

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por Rubén J. Olivares

Auge y caída del conejo Bam por Andrés Barba

Auge y caída del conejo Bam por Andrés Barba

​Si alguien pensara que los conejos sólo sirven para ilustrar cuentos infantiles, «Auge y caída del conejo Bam» (Anagrama, 2025) se encarga de desmentirlo con elegante contundencia. Andrés Barba, uno de los escritores más sagaces de su generación, convierte a Bam —un conejo extraordinario y enigmático— en el epicentro de una narración que es, a la vez, fábula animalística, reflexión política y estudio sobre la memoria colectiva. En sus apenas 176 páginas, Barba consigue un prodigio literario: hablar de manipulación, miedo, liderazgo y mito sin que parezca un tratado político. Lo que empieza como una fábula animalística rápidamente se transforma en un espejo inquietante de nuestras obsesiones colectivas, nuestras idolatrías y nuestras neurosis políticas. La Gran Madriguera, hogar de conejos que no son exactamente conejos, se convierte en un laboratorio social en miniatura: un lugar donde los miedos, las leyendas y las jerarquías funcionan igual que en cualquier comunidad humana.

Bam, el protagonista, es un conejo extraordinario, enigmático y carismático, que termina encarnando todo aquello que veneramos sin entender: la seguridad, la autoridad, la promesa de un orden ideal. Su compañero Copito, narrador y confidente, se encarga de separar los hechos de la leyenda, aunque pronto descubrimos que esa línea es más difusa de lo que nos gustaría creer. La voz de Copito tiene algo de diario íntimo y algo de columna ensayística; es a la vez cercano y crítico, con una ironía que nunca se impone, pero siempre subraya lo absurdo y lo trágico de nuestras creencias.

El talento de Barba consiste en hacer que la fábula funcione en dos niveles: mientras seguimos la rutina de los conejos —las madrigueras, los rituales, las decisiones aparentemente insignificantes—, entendemos que cada acción es un reflejo de cómo los humanos construimos el poder, cómo idolatramos a líderes y cómo el miedo se convierte en herramienta de control. La novela dialoga con Orwell, pero también con Richard Adams; si “La rebelión en la granja” es una sátira explícita y “Watership Down” una épica de supervivencia, Bam es un híbrido: política, mito y filosofía de bolsillo, con un toque de melancolía que nos recuerda que los ideales son frágiles y la memoria aún más.

El estilo de Barba es quirúrgico: cada frase contiene peso, pero no hay exceso de barroquismo. Un gesto, un silencio, un rumor basta para abrir universos enteros. Y en eso reside parte del disfrute: la novela no sermonea, no da moraleja; su potencia está en el reflejo que devuelve. Nos obliga a mirarnos en la madriguera y preguntarnos cuántos Bams existen en nuestras propias sociedades: líderes, mitos, narrativas que aceptamos sin cuestionar.

Leer a Barba es como mirar por la rendija de la realidad con un microscopio de ironía: al principio parece un vistazo inocente, pero pronto descubres que lo que estás viendo eres tú, tu comunidad, tu Twitter, tu barrio, tu mundo entero. «Auge y caída del conejo Bam» es divertido, ácido, perturbador y brillante; un recordatorio de que las leyendas crecen rápido, los mitos mueren lentos, y que, a veces, los conejos enseñan más sobre nosotros que cualquier filósofo con toga.

Barba demuestra que no hace falta disfrazar la realidad de ciencia ficción: basta con un conejo con carisma y un narrador crítico para que te explote la madriguera en la cabeza. Y sí, probablemente saldrás de esta lectura mirando con sospecha cualquier figura de autoridad… y con ganas de abrazar a un conejo.