Cuerpos de hojaldre de Sara Navarro Rioboó
por Lara Vesga
No son, en principio, cuentos de terror los nueve relatos de «Cuerpos de hojaldre», de Sara Navarro Rioboó (Palma del Río, Córdoba, 1996), pero partiendo desde la más pura cotidianidad consiguen perturbar de una manera extraordinaria, con algunas imágenes extrañas e inquietantes que se quedan largo tiempo después de su lectura dando vueltas en la cabeza.
Para muestra, un botón: en el segundo cuento, titulado «Gato mariquita», la autora consigue mantener una tensión brutal de principio a fin contando la historia de un gato doméstico que se ha perdido y al que sus dueñas buscan desesperadamente. De semejante premisa no parece colegirse un gran suspense, pero la autora lo consigue de manera magistral, con imágenes y diálogos que generan mil sensaciones que llegan a rozar la desesperación.
Hay un hilo conductor que une todos los cuentos y que precisamente titula el libro: los cuerpos y sus múltiples capas, como si de hojaldre se trataran. Los personajes que pueblan estas nueve historias tienen hambre, delirio, ansiedad, enfermedades y deseos. En «Dona, comparte vida», trafican con ojos, dientes, manos, pezones y cualquier parte del cuerpo humano. “Si alguien quiere vender su pierna y tú puedes comprarla, ¿cuál es exactamente el problema?”, lanza una de las frases del relato. En otros aparecen unas hermanas siamesas disputándose los órganos recibidos al nacer o se exploran las enfermedades hereditarias bajo el manto de una maldición horrible y sin escapatoria.
En «Cuerpos de hojaldre» el asedio de poderosas y desasosegantes imágenes es continuo a lo largo de sus 140 páginas. Todo parece normal, pero nada lo es en unos personajes y escenarios donde se mezcla un cóctel explosivo a base de horror, tragedia, dolor y patetismo. Será imposible no verse arrastrada una misma a enfrentarse a sus propias inseguridades y dependencias, a mirarse en el espejo y comprobar en qué medida afectan las presiones sobre la estética en un mundo invadido por influencers retransmitiendo a diario una versión de la vida bastante alejada de la del humano medio y para muchos dolorosamente inalcanzable.
Premio València Nova de narrativa en castellano, Sara Navarro Rioboó explora con brillantez los miedos posmodernos, menos tangibles pero igualmente devastadores: la incertidumbre, el individualismo, la estética, los vínculos con las nuevas tecnologías y la exposición de nuestra intimidad y nuestros cuerpos, logrando desenmascarar la cara más oscura de nuestra propia anatomía.
