El juego de Ena de Amuhaici Miranda Martín.

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por Vanessa Díez Tarí

El juego de Ena

El juego de Ena

Amuhaici Miranda Martín en «El juego de Ena» defiende de forma fresca y perspicaz su primera novela. Una protagonista que sufre bullying en sus primeros años al tener sobrepeso y según va creciendo los desamores van minando parte de su autoestima, pero se sobrepone a cada reto de la vida y pide ayuda para obtener herramientas que le ayuden en su proceso de sanación. Amor propio, salud mental, responsabilidad afectiva. Ser capaces de darnos cuenta de que ahí no es también es necesario. Ordenar las ideas. No quedarnos donde nos hacen daño. Y ser capaces de avanzar e irnos.

Amuhaici Miranda Martín es una escritora de Lanzarote que con su primera novela ha estado tanto en La Fiera del libro de Lanzarote como en La Feria de Sant Jordi. De esto y mucho más hablamos con ella en A solas con.

1. ¿Qué libro encendió tu chispa escritora?

En realidad, no hubo un libro concreto que encendiera esa chispa. Creo que fue algo que apareció de una forma mucho más natural. Siempre me ha gustado observar, imaginar historias y poner en palabras determinadas emociones o situaciones.

Con el tiempo entendí que escribir también era una forma de contar aquello de lo que a veces cuesta hablar. Así que, más que un libro concreto, diría que mi chispa nació de la necesidad de contar historias que pudieran remover algo en quien estuviera al otro lado.

2. ¿Cuándo empezaste a escribir?

Creo que la escritura ha estado presente en mí desde mucho antes de plantearme publicar una novela. Siempre he tenido esa necesidad de expresar cosas, de transformar pensamientos y emociones en palabras.

Pero llega un momento en el que dejas de escribir solamente para ti y empiezas a pensar que quizá aquello que estás contando también puede llegarle a alguien más. Y ahí es donde, para mí, empieza realmente este camino como escritora.

3. ¿Qué te impulsó a escribir esta novela?

El juego de Ena nace de la necesidad de hablar de cosas que muchas veces suceden en silencio. Del bullying, de la autoestima, de cómo determinadas experiencias pueden ir modificando la forma en la que una persona se mira a sí misma y también de todo ese camino que supone volver a encontrarte.

Quería contar una historia con la que alguien pudiera sentirse identificado, pero, sobre todo, acompañado. Que quien estuviera pasando por algo parecido pudiera pensar: «Esto que siento también le pasa a alguien. No estoy solo aquí».

4. En esta novela se habla abiertamente de bullying. ¿Cuál sería tu consejo para un adolescente que estuviera pasando por eso?

Lo primero que le diría es que hable. Que no intente sostenerlo solo por miedo, vergüenza o porque piense que contarlo va a empeorar las cosas. Que busque a un adulto en quien confíe: su familia, un profesor, un orientador… alguien que pueda ayudarle.

Y le diría algo que para mí es importantísimo: que no permita que las palabras o las acciones de otras personas terminen definiendo quién es. Cuando recibes determinados mensajes una y otra vez puedes acabar creyéndolos, y ahí está uno de los mayores daños del bullying.

Lo que te están haciendo habla de quien lo hace; no determina tu valor.

5. Vivimos los desamores de la protagonista y la complejidad de sostener relaciones. ¿Por qué decidiste incluir el personaje de la psicóloga en la novela?

Porque quería que el proceso de Ena fuera más allá de lo que le sucede externamente. Me interesaba muchísimo mostrar lo que ocurre dentro de ella.

La psicóloga permite abrir una puerta a conversaciones que muchas veces evitamos: por qué repetimos determinados patrones, por qué permitimos ciertas cosas, de dónde vienen algunos miedos o por qué nuestra autoestima puede afectar también a nuestra manera de relacionarnos.

Y también quería normalizar algo que considero importante: pedir ayuda psicológica no significa haber fracasado. A veces necesitamos que alguien nos dé herramientas para entender aquello que solos no estamos sabiendo ordenar.

6. ¿Por qué los juegos?

Porque el juego funciona como algo mucho más profundo que un simple entretenimiento dentro de la novela. Cada juego supone un reto, una decisión, una forma de enfrentarse a sí misma.

Me gustaba precisamente ese contraste: algo que asociamos con diversión puede convertirse también en una metáfora de la vida. Constantemente estamos tomando decisiones, superando pruebas, perdiendo, volviendo a empezar… y descubriendo cosas de nosotros mismos mientras avanzamos.

Al final, el juego más importante de Ena no es ninguno de los que aparecen en la historia: es aprender a jugar su propia partida y decidir quién quiere ser.

7. ¿Cuál es tu relación con la escritura?

Para mí escribir es una forma de ordenar todo lo que llevo dentro. Hay cosas que quizá hablando no consigo expresar exactamente como quiero y, sin embargo, cuando escribo aparecen.

También es una manera de observar. Desde que escribo soy mucho más consciente de pequeños gestos, conversaciones, emociones o situaciones cotidianas que antes quizá me habrían pasado desapercibidas.

Y hay algo muy bonito: empiezas escribiendo algo que nace de ti y, cuando lo publicas, deja de pertenecerte del todo porque cada lector lo interpreta desde su propia historia.

8. ¿Cuál es tu momento preferido para escribir?

No tengo una hora perfecta para escribir. Para mí depende mucho más del momento que del reloj. Necesito encontrar ese espacio en el que puedo desconectar un poco del ruido de fuera y meterme completamente en la historia.

Hay días en los que las palabras aparecen solas y otros en los que cuesta muchísimo más. Y también he aprendido que escribir consiste en respetar ambos momentos, porque a veces parar también forma parte del proceso creativo.

9. ¿Tienes algún ritual para escribir?

No tengo un ritual demasiado estricto. Necesito, sobre todo, sentirme cómoda y tener cierta tranquilidad.

Y muchas veces necesito también dejar reposar lo que escribo. Soy de volver, releer, cambiar una palabra, quitar una frase y regresar otra vez. Parte de mi ritual quizá sea precisamente ese: alejarme un poco del texto para después volver a mirarlo con otros ojos.

10. Completa la frase: «Escribo porque…»

Escribo porque hay cosas que solo sé explicar cuando las convierto en palabras.

11. Tres libros que recomendarías a futuros escritores.

«El principito», de Antoine de Saint-Exupéry, porque demuestra que una historia aparentemente sencilla puede contener muchísimas lecturas dependiendo del momento de la vida en el que la leas.

«La sombra del viento», de Carlos Ruiz Zafón, por su manera de construir atmósferas y conseguir que el lector entre completamente dentro de una historia.

Y «El hombre en busca de sentido», de Viktor Frankl, porque habla de la capacidad humana de encontrar sentido incluso en circunstancias tremendamente difíciles.

Creo que los tres enseñan algo importante a quien quiere escribir: no basta con contar una historia; hay que conseguir que esa historia provoque algo en quien la lee.

12. ¿Última lectura?

Mi última lectura ha sido «Vive de forma que te duela marcharte», de Pablo Arribas.

Es uno de esos libros que te invita a detenerte y plantearte cómo estás viviendo, qué cosas estás dejando para después y cuánto de lo que realmente quieres está presente en tu día a día.

Y me gusta especialmente esa idea de no limitarte simplemente a pasar por la vida, sino intentar construir una vida de la que algún día cueste despedirse.

13. ¿Cuál es tu palabra preferida?

Intentar.

Porque detrás de «intentar» hay muchas cosas: valentía, miedo, incertidumbre y, aun así, movimiento. Muchas veces nos obsesionamos tanto con conseguir algo que olvidamos el valor que tiene simplemente habernos atrevido.

Además, hay una frase con la que me identifico muchísimo: «Solo fracasa quien no lo intenta».

14. ¿Qué palabra detestas?

«Imposible».

Porque muchas veces utilizamos esa palabra antes incluso de habernos dado la oportunidad de intentarlo.

15. Una actitud humana que te emociona. Y una que te irrita.

Me emociona muchísimo la empatía, especialmente esa capacidad de estar al lado de alguien sin necesidad de tener todas las respuestas.

Y me irrita la falta de empatía, sobre todo cuando alguien juzga una situación sin conocer lo que hay detrás. Creo que muchas veces seríamos bastante más cuidadosos con los demás si recordáramos que desconocemos gran parte de las batallas que están librando.

16. Un sonido que amas. Y un ruido que aborreces.

Amo el sonido del mar y también escuchar la lluvia. Son dos sonidos que consiguen darme muchísima paz. El mar, además, tiene algo especial para mí; podría quedarme muchísimo tiempo simplemente escuchándolo.

Y un ruido que aborrezco son los gritos. Me generan justamente la sensación contraria: ruido, tensión, incomodidad. Si puedo elegir, siempre voy a preferir una conversación tranquila a tener que levantar la voz.

17. ¿Cómo ha sido la experiencia de las Ferias del Libro, tanto la Feria de Lanzarote como la Feria de Sant Jordi?

Ha sido una de las experiencias más bonitas que me ha regalado el libro.

La Feria del Libro de Lanzarote tiene además un componente emocional muy especial porque estás presentando tu historia en tu tierra. Encontrarte con personas que se acercan, preguntan por Ena, compran el libro o vuelven después de haberlo leído es algo difícil de explicar.

Y Sant Jordi fue completamente diferente. Vivir una celebración donde los libros toman las calles, conocer lectores y compartir espacio con tantísimos autores fue increíble. Además, estar allí con El juego de Ena, un proyecto que comenzó siendo algo tan íntimo, me hizo tomar conciencia de hasta dónde había llegado aquella historia.

Creo que las ferias me han enseñado una de las partes más bonitas de publicar: ponerle cara al lector que normalmente está al otro lado de una página.

18. Necesitamos resignificar el dolor. ¿Es necesario lanzar un mensaje de resiliencia y esperanza?

Sí, pero para mí hay algo importante: la resiliencia no debería significar romantizar el dolor.

Hay experiencias que duelen y que nunca deberían haber ocurrido. No necesitamos decir que «todo pasa por algo» para poder encontrar después un aprendizaje.

Para mí resignificar significa poder mirar aquello que ocurrió y decidir qué lugar va a ocupar en nuestra historia. No podemos cambiar determinados capítulos, pero sí podemos intentar que no condicionen todo lo que escribamos después.

Y ese es uno de los mensajes que quería transmitir con Ena: lo que te ocurrió forma parte de tu historia, pero no tiene por qué decidir cómo termina.

19. ¿Qué es para ti el éxito?

Para mí el éxito ha cambiado muchísimo de significado.

Cuando publicas puedes pensar en ventas, números o reconocimiento, pero después ocurre algo mucho más importante: aparece alguien y te dice que se ha sentido identificado con tu historia, que una parte del libro le hizo pensar o que Ena le acompañó en determinado momento.

Ahí entiendes que el éxito también puede ser eso.

Para mí, éxito es atreverte a hacer aquello que algún día solamente imaginaste y conseguir que, de alguna manera, lo que haces deje algo bonito en otra persona.

20. ¿Próximo proyecto?

Hay cosas en marcha, pero todavía prefiero mantener un poquito la intriga.

Estoy trabajando en nuevas ideas y explorando también nuevas formas de llevar las historias más allá del papel. El juego de Ena me ha abierto puertas que cuando empecé a escribirlo ni siquiera imaginaba y quiero permitirme descubrir hasta dónde pueden llegar.

Así que si hay próximos proyectos. Pero por ahora, hasta ahí puedo decir. 

* Imágenes y vídeo cedidos por la autora.