Los Acebos presentan «23», su álbum de debut
por Sandro Macia
“No es fácil mostrarle al mundo que quieres pasar de tener un trabajo de oficina a hacer canciones. Al principio no todo el mundo entendía el proyecto, y hubo reacciones de incredulidad”
Sabemos que cumplir años puede dar vértigo, pero cumplir sueños no. Eso nos gusta a todos. ¡Vaya si nos gusta! Por eso, cuando además dicho logro se comparte con el resto este adquiere una magnitud mucho mayor e intensa que cuando el disfrute de lo soñado se lleva individualmente, en soledad… Es más, ¿se imaginan que el estreno que hoy llega a Letrasenvena se hubiese quedado sólo para aquel que lo vio nacer? ¿Se hacen una idea de lo que nos habríamos perdido si la euforia de alcanzar metas no hubiese trascendido a, en este caso, lo que viene siendo la publicación de un disco?
Pues dejen de imaginar, porque nada de eso ha ocurrido. Todo lo contrario: gracias a Berto Rodríguez, creador de Los Acebos, hoy podemos compartir un sueño que nos llega en forma de disco de numérico nombre, 23 (Esmerarte, 2026), un conjunto de canciones que él y su banda presentan como “un viaje que recorre desde lo más íntimo hasta la euforia de ver cumplir sus sueños”, como “un diálogo con el niño interior que nunca nos abandonó, que sigue vivo y nos recuerda que hay que hacer las cosas con ilusión, como la primera vez”.
Un trabajo que supone el debut del propio grupo. Un manifiesto en doce cortes que, con esencia guitarrera y letras claras, anima a dar el salto disruptivo de nuestra zona de confort sin renunciar a nuestra esencia para abrazar con valentía la necesaria ruptura que a veces hay que llevar a cabo con todo lo que nos ata. Un empujón para no tener reparos en “salir del camino más previsible”, como nos cuenta el propio Berto en las líneas que siguen a estos párrafos y que hoy, más que nunca, serán la hoja de ruta para conocer, aún mejor, qué nos depara 23…
Berto, ¡presentamos disco! Hoy llega 23 (Esmerarte, 2026). ¿Cómo se vive este “parto”?
Tengo mucha ilusión. En el disco se incluyen muchas de las canciones que compuse cuando aún no tenía en mente formar un grupo. Hemos podido rescatarlas y producirlas como se merecen. Sin perder su esencia, ahora siguen la línea del sonido de la banda actual. Tengo que agradecer mucho a Juan de Dios y a Esmerarte por todo esto. Tengo muchas ganas de que el público escuche todas las canciones.
A nosotros ya no nos quedan uñas tras aguantar la espera, más aún después de escuchar los singles de adelanto… ¿cómo ha sido la espera para ti?
Trabajando mucho en paralelo. Realmente no me ha dado tiempo a darme cuenta de que estaba esperando. Entre la gira que hemos hecho, los preparativos de todo esto y todo lo que se viene, no he tenido tiempo de pararme a pensar en las ganas que tengo de que salga mi primer álbum.
Lo que está claro es que la paciencia es un don y que esperar ha merecido la pena, porque ahora ya podemos disfrutar de la totalidad de este disco debut que nace…
Es un álbum que resume la trayectoria del proyecto desde el principio. Hay dos etapas clarísimas. En la primera me encuentro con todo el mundo de la producción y del directo, todo de casualidad, pero era algo que tenía dentro: la necesidad de hacer canciones sin pretensiones y acabar presentándoselas al mundo. Ese primer intento torpe, pero entusiasta, de montar una banda lo recordaré siempre. Tuve que grabarlas en un local de ensayo y lanzarlas sin saber absolutamente nada de cómo iba el tema. Con esas canciones aprendí mucho y pude acabar tocando en un sitio tan increíble como PortAmérica. Había poquísimas personas porque era muy pronto, pero me parecía surrealista e increíble estar en un sitio como ese tocando…
Después conocí a Juande y produje el EP de Esclavos de la Intensidad. En ese punto todo cambió. Me empecé a tomar el proyecto mucho más en serio y me esforcé muchísimo en profesionalizarlo con los medios que tenía. A todo esto hay que sumarle que yo trabajaba —y trabajo— en una oficina, con todas sus exigencias…
Pero ese EP me dio muchísimas alegrías. Quedamos finalistas en muchísimos concursos nacionales. Fuimos primeros en la votación del Mad Cool, teloneros de The Cat Empire en La Riviera y en Las Noches del Malecón; entramos en el Top 200 de canciones shazameadas en España y tocamos en el festival Vibra Mahou, entre otros hitos. Todo lo que iba pasando era increíble, aunque el esfuerzo y la dedicación iban parejos. Todo culminó entrando a formar parte de Esmerarte, sin duda la mejor noticia hasta la fecha.
Por tanto, este primer álbum significa mucho para mí.
El disco se ampara en la premisa de que la cifra que le da nombre representa ese anhelo de estar siempre anclado a la juventud, pero también hace referencia a esa manera disruptiva de expresar que se puede romper con todo. ¿Es 23 un disco contra la comodidad?
Después de acabar la carrera empecé a trabajar muy pronto, y eso siempre lo he vivido como una suerte. Tener estabilidad es un privilegio, y soy muy consciente de ello. Pero, al mismo tiempo, había una parte creativa que cada vez pedía más espacio. La música empezó siendo algo que hacía fuera del horario de trabajo, casi robándole horas al día, hasta que entendí que si quería que el proyecto creciera tenía que tomármelo con una seriedad enorme.
¿Y cuánto hay de autobiográfico en esta ruptura “con todo”?
Supongo que todo. Yo no sé hacer canciones si no tengo algo que contar. Todas las canciones que hay en el disco son fruto de una emoción súper fuerte que sentía en ese momento. Momentos de entusiasmo, de agotamiento emocional, de tristeza…En este álbum la canción ha venido; no la he ido a buscar.
¿Qué incomodidades ha supuesto dar forma a este disco en cuanto a dotar de una dimensión pública a unas canciones que inicialmente eran un desahogo más íntimo?
No es fácil mostrarle al mundo que quieres pasar de tener un trabajo de oficina a hacer canciones. Al principio no todo el mundo entendía el proyecto, y hubo reacciones de incredulidad. Supongo que es normal cuando decides salirte de un camino más previsible. Creo que es un proceso. Admito que es algo poco común, en cierta manera, y que quizás sean normales todas esas actitudes. Ahí aprendí que, si quieres algo, tienes que ir a por ello, da igual todo lo demás. Por otro lado, mucha gente me apoyó desde el principio, incondicionalmente, desde el primer concierto. Es un proceso y supongo que cada uno lo vive de una manera distinta. Yo he aprendido muchísimo de todo esto. Si mañana tuviera que apartar la música de mi vida, me quedaré con todos los momentos maravillosos que me ha dado.
¿Qué es lo último con lo que tuviste que romper para coger fuerzas y dar el salto a la grabación de un disco de larga duración?
Con este LP he de reconocer que tenía casi todo de cara. Ya había un equipo detrás preocupándose por todo. Creo que los momentos más difíciles son aquellos en los que el proyecto se apodera prácticamente de tu vida, pero aún no tienes un soporte detrás. Ahí te comes todas las emociones tú solo. Durante un tiempo el proyecto ocupó muchísimo espacio: tiempo, energía y vida personal. Durante mucho tiempo no hubo épica, solo constancia: salir de trabajar, ensayar, componer, contestar correos, preparar conciertos y volver a empezar al día siguiente
Ahí aparecen muchas dudas, incluso cuando estás haciendo algo que amas. Muchas veces te preguntas si todo eso merece la pena, aunque sea tu pasión. En muchos de esos momentos, Juande era el apoyo, y le estaré siempre agradecido.
¿Qué nos podrías contar de los dos singles de adelanto?
Ambos hablan un poco de todo esto que estoy contando. Hablan de romper con todo y de mirar hacia adelante; de hacer que cada día cuente, aunque realmente duela.
¿Y del resto de los temas? ¿Cuál sería esa canción que mejor representa la esencia del disco?
Creo que la canción que más representa la intención del disco es Esclavos de la Intensidad. Habla de mirar hacia adelante y no hacia atrás. Tiene ese aire de esperanza, sin olvidar los peajes.
¿Y la más experimental?
La más experimental es Cuchillos. Me encanta el rap de toda la vida y me animé a rapear sobre una canción de pop/rock. El mensaje de esa canción nace de uno de esos momentos jodidos de los que hablábamos con anterioridad.
¿Y la que más se resistió?
Precisamente Cuchillos, a nivel instrumental, costó bastante. Juande no lo vio claro hasta el último momento, pero finalmente ambos estamos muy contentos con el resultado.
A nivel sonoro, se palpa esa vocación “guitarrera”, ¿qué bandas influyen en el sonido de Los Acebos y de qué manera?
Yo toqué la guitarra en mi casa, solo, durante unos quince años, hasta decidirme a componer canciones. Nunca había tenido una banda y prácticamente no había tocado con nadie. Durante mucho tiempo tocaba seis u ocho horas al día en mi casa, intentando replicar los conciertos de Red Hot Chili Peppers, Arctic Monkeys o QOTSA. Supongo que todo eso se podría percibir en la energía del disco. Pero realmente no tengo que ser yo quien lo diga, sino el público que lo escuche.
El disco empieza desde un lugar bastante oscuro y termina acercándose a la esperanza. ¿Es 23, además de una ruptura con la comodidad, un disco de supervivencia?
Totalmente. Las canciones de este álbum se escriben en etapas muy distintas en mi vida. Creo que se puede ver la distinción a nivel emocional. Que se puede ver todo ese camino, y en cierta manera la maduración.
Pero, aun así, ¿hay alguna canción de 23 que aún te duela?
Realmente no. Son canciones que fotografían una etapa intensa y complicada, pero ahora las miro desde otro lugar. Pero ahora mismo estoy en un punto en el que todo se ha ordenado bastante.
Volviendo a la parte positiva… ¿qué sentirías si alguien te dijese que gracias a tus canciones ha logrado sentir ese viaje emocional que propones en el disco para “sentirte vivo cada día, hacer que cada minuto cuente…”?
Pues a lo largo de este tiempo me lo ha dicho alguna persona con los temas que hay hasta ahora. La verdad que te quedas flipando, porque cuando haces las cosas no sabes realmente el impacto que van a tener en las personas. Me alegro mucho de que alguien se sienta así, pero realmente yo solo hago canciones que me gustan sin pensar mucho en eso. Y es eso, solo son canciones.
Tenéis una gira bastante ambiciosa para estar presentando vuestro primer álbum. ¿Hay vértigo?
¡No! Muchas ganas de enseñar el nuevo proyecto, pero las pretensiones es algo que intento que quede fuera de la ecuación. Desde ese punto, todo lo que venga “es bien”. Intento disfrutar de cada momento, porque realmente nunca volverá. Eso de disfrutar del camino.
Lo que sí que hay son muchas fechas, ¿no? (nombra las que consideres, ¡o todas!).
Esta pregunta es perfecta para invitar a todo el mundo a que nos siga en nuestras redes sociales: @losacebosmusic, para enterarse de todas las novedades. “Respuesta patrocinada”, jajajaja…
Imagina que mañana te despiertas y tienes otra vez 23 años. Sabiendo todo lo que sabes ahora, ¿qué harías diferente?
¡Nada! Me encanta todo esto que se está construyendo, aunque terminara mañana mismo. Nunca lo imaginé. Desde este punto solo me toca agradecer. Todos los momentos duros en mi vida (siendo una vida privilegiada), me han llevado a todo esto. Bueno sí que me hubiese comprado algún Bitcoin, no voy a mentir, jajaja…
Por último, descríbenos 23 en una frase y convéncenos de que este discazo es sólo el pistoletazo de salida de todo lo que nos queda por vivir con Los Acebos.
Hay muchos temas del nuevo álbum grabados, y los que no están grabados ya están producidos. Quizás lo veamos arder todos juntos, quién sabe…
