Mamá, ¿por qué tengo celos? de Diana Jiménez con ilustraciones de Sara Mateos
por Soraya Pérez
¡Ay los celos! Qué mala fama tienen y qué poco hablamos de ellos con los más pequeños. Porque sí, sentir celos forma parte del desarrollo infantil y no convierte a ningún niño en mejor o peor, y eso es precisamente lo que consigue explicar Diana Jiménez en Mamá, ¿por qué tengo celos?, publicado por Penguin Kids e ilustrado con una dulzura infinita por Sara Mateos. Un cuento que pone palabras a una emoción muy común en muchas familias con dos o más hermanos, y que invita a vivirla desde la calma, el cariño y la comprensión.
Alonso, el hermanito mayor, está convencido de que desde que nació su hermana pequeña, Vega, las cosas han cambiado. Cree que ella siempre llama más la atención, que estropea sus juegos y que papá y mamá le hacen más caso a ella. Cuando le cuenta a su madre cómo se siente, descubre que todo eso tiene un nombre: celos. Pero su madre, lejos de regañarle o hacerle sentir culpable, le explica que sentir celos no tiene nada de malo. Lo realmente importante es aprender a entenderlos.
Y es aquí donde aparece la que, para mí, es una de las metáforas más bonitas que he leído en un libro infantil. Utilizando unas velas, la madre de Alonso le enseña que el amor no se divide, sino que se multiplica. Cada nueva vela que se enciende representa a un miembro de la familia y, lejos de apagar las demás, hace que haya todavía más luz. Vega no ha llegado para quitarle a Alonso el amor de sus padres, sino para sumar. Y aunque haya enfados, rabietas o días difíciles, esas velas nunca se apagan, porque el amor de mamá y papá, y también el de Vega, siempre permanece encendido.
Además, este libro de tiernas ilustraciones, no termina cuando acaba la historia de Alonso y su familia; y es que Diana Jiménez incluye, al final del libro, una serie de ejercicios y recomendaciones para que las familias puedan trabajar los celos desde la empatía y acompañamiento, lo cual me parece un recurso fantástico porque te permite llevar a la vida real todo lo que los pequeños han aprendido durante la lectura.
Honestamente creo que este cuento debería estar en todas las casas donde haya dos o más hijos y también en las aulas de Educación Infantil; no solo porque explica los celos de una forma maravillosa, sino porque ofrece una herramienta muy visual y muy fácil de poner en práctica, gracias a la metáfora de las velas. Agradezco enormemente que la psicóloga Diana Jiménez, junto con Sara Mateos en las ilustraciones, nos recuerden que el amor nunca se reparte: simplemente encuentra nuevas maneras de brillar.
