​Manuela Vellés presenta «Existo», su segundo disco

k

por Sandro Maciá

Manuela Vellés. Foto cortesía de Adane Cormenzana Foto

Manuela Vellés. Foto cortesía de Adane Cormenzana Foto

“La vida es difícil, pero merece la pena bailarla”

 

Si de otra artista se tratase, el miedo sería su peor enemigo. Sin embargo, ella, con un flamante segundo disco recién presentado, es el ejemplo perfecto de que coexistir con todos nuestros sentimientos, buenos y malos, es la mejor manera de plantarle cara a la vida y de disfrutarla como si de un juego se tratase.

¿Premisas utópicas? No, si la que hace gala de las mismas es la gran Manuela Vellés, que continúa mostrando al mundo su polifacético arte y que, ahora, comparte con todos nosotros, aún más si cabe, sus inquietudes y reflexiones en Existo (2026), un nuevo disco que es, en sí, un viaje marcado por la exploración, por el juego y por la aventura que supone compartir, letra a letra y sonido a sonido un espacio propio pero abierto, un universo íntimo pero colectivo, una filosofía creativa -y casi de vida- que nos ayudará, seguro, a saber estar, permanecer y afrontar lo bueno y lo malo de nuestra existencia gracias a nueve temas nacidos del puño y letra de la actriz y cantante.

Calificado por la propia Manuela como “un proyecto muy personal que ha necesitado su tiempo, amor y dedicación”, Existo es, a lo largo de todo el viaje que plantea, un canto al baile, a la liberación y a la conjunción de la parte más humana con la más espiritual, una unión aparentemente complicada que, no obstante, la artista consigue concretar a través de una variada muestra de ritmos y estilos que se suceden sin miedos ni complejos hacia la liberación.

Suena bien, ¿no? Pues mejor aún resulta conocer este estreno de la mano de su creadora, ¡vamos allá!

Manuela, siendo tan directas y honestas tus canciones, no podemos andarnos con rodeos… Cuéntanos, un segundo disco, ¿pone o impone?

Pues mira… no lo sé, porque siempre te planteas qué va a pasar, qué será lo siguiente…  Y de hecho, este disco me sorprende a mí misma que se haya llevado a cabo hasta el final, porque ha ido naciendo a partir de canciones sueltas de una cosa, de otra, de mis momentos, de encontrarme conmigo misma, de emociones… y todo tomó forma al ir juntando canción tras canción y al pensar “bueno, vamos a jugar y a probar”. Esta otra producción es tan distinta al primer disco, que era firmemente de cantautora, con instrumentos muy orgánicos, ¿no? Y en este caso, con Existe la premisa era un poco soltar la guitarra y ponerme a bailar.

Bueno, pues entonces ya vemos un poquito cómo nace el disco, pero ¿cómo lo presentarías tú?

Yo creo que es un viaje, es un disco muy variado y cada canción trae un universo con unas letras que hablan de la liberación, el disfrute, el encontrarse con uno mismo, con la esencia, con lo natural y ¡con ponerse a bailar!

O sea que coincidimos en que es tu trabajo más personal y valiente y transformador hasta la fecha, ¿no?

Sí, yo creo que sí. Creo que es muy valiente por eso, porque, a ver, yo siempre parto de lo íntimo, de no saber qué voy a compartir y cómo… Pero luego está la otra parte, esa de abrirme a los miedos, de ocupar el espacio, de existir, de crear una forma de expresión y de lanzarla al mundo. Y creo que eso es lo valiente: compartirlo todo con cariño, con mimo, después de todo el trabajo que ha habido detrás.

 Pues sigamos siendo valientes y hablemos de las canciones. Vamos con Ocupo Espacio, que es la que abre el disco casi como a modo de manifiesto. ¿Por qué considerabas que era importante empezar con esta canción?

Yo creo que Ocupo espacio puede ser de algún modo la canción más frágil o la más intimista, y además la idea de ocupar espacio engloba también el concepto de Existo y un poco el concepto de común a todas las canciones. Pero yo pienso que también es chulo escuchar el disco entero, por el viaje completo que supone y por  la evolución en cada tema, pues las canciones poco a poco se van abriendo y abriendo hacia espacios más experimentales, más sorprendentes.

¿Y es difícil eso de ocupar espacio?

Sí, en todos los contextos. En mi caso, este tema es una reflexión muy personal que se puede interpretar desde lo más íntimo hasta lo más general, haciendo referencia a lo que uno siente, a lo que uno piensa, a no tener que pedir perdón por ser como uno es, por ejemplo.

Justo hablando de eso, del ser y de esta forma que todos tenemos de mostrarnos ante los demás, nos centramos ahora en Vanidad, donde hablas de la imagen, de las máscaras, de esta época de exposición vivimos… ¿Cómo gestionas tú la relación entre la autenticidad y el personaje público?

Pues ahí está, ahí está el tema. No es nada fácil y, de hecho, también está bien tomárselo a veces como un juego, ¿no? Yo he tenido que quitarme ciertas máscaras, como todos, para conocernos y ser amables con nosotros mismos, pero también es cierto que la máscara, por otra parte, puede ser como la capa de superhéroe, como llevar un uniforme para poder hacer cierta “vida”. En mi caso, en la profesión de actriz, pues sí que hay ciertas máscaras. Las más evidentes son las que hay en un en un photocall, ¿no? O en una alfombra roja, donde aún siendo la misma persona vas maquillada de una forma concreta y vestida con un tipo de traje con el que, sin embargo, no vas en el día a día. Entonces, bueno, para mí, todo este juego de las máscaras y la imagen ha sido como un proceso de exploración y de reflexión y, aunque al final no llegas a ninguna conclusión -porque todo el rato es un bucle, una espiral- pues te acabas llevando lo mejor de haber jugado, de haberlo transitado y de haber podido reírte y disfrutar durante el juego, también es de lo que se trata.

Sí, además hay mucho de eso en el disco. Hay mucho juego y diversión, como podemos ver en Payasa, el tema más juguetón, irónico y hasta provocador del disco… ¿Qué te llevó a conectar con esta energía o a querer hacer una canción así, de ese rollo?

Payasa nace de un texto que escribí un día, así del tirón, que habla de lo que me pasaba en ese momento. Es una reflexión que fue tomando forma como canción cuando cogí mi guitarra y, tras empezar a jugar a hacer rap con la letra, se me ocurrió llamar a mi colega, amigo, actor y músico Pablo Scapigliati, a quien le gusta mucho la música urbana, para experimentar. Y a partir de ahí, empezamos a “jugar”, a probar cosas, a explorar y a darle forma al tema manteniendo el espíritu de la canción que yo había imaginado.

Fue fantástico, porque lo de ser intérprete y actriz me abre ese campo de poder explorarme, de poder lanzarme a hacer cosas “que no eran tanto de mi estilo”, de poder jugar y ver hasta dónde llegaba.

¡Y tanto! Pero, ¿no te ha dado miedo lanzarte a la piscina con esa determinación a la hora de hacer canciones de diferentes géneros?

No, porque esa es la premisa: experimentar, jugar, no juzgarme, explorar… Todo ello, por supuesto, acompañada de un buen productor, como es Garru, que cuando yo llegaba con las composiciones, con la letra y mi guitarra, me ayudaba a concretar  mi imaginario y recrearlo a partir de mis ritmos pensados para hacerlo realidad.

Además, respecto a lo de los miedos, yo es que cuando tengo un miedo, por cómo es mi carácter, me abalanzo encima. En vez de huir, lo que hago es afrontarlo para que desaparezca. Lo convierto en un atrevimiento raro que resulta, pues eso, como muy liberador al final.

Qué bien. O sea que nada de presión ante el cambio de estilo, ni nada de darle vueltas a que la gente pensase que Manuela Vellés debía sonar de una forma u otra…

Nada, de eso nada. No gasto tiempo en pensarlo, porque es algo tan amplio y tan mental… A unos les gustarás, a otros no. Unos te siguen más ahora, otros menos… No hay una fórmula que te haga estar segura, el camino de cada uno es el de cada uno y no hay que gastar mucho tiempo en pensar si eres juzgado, eso paraliza mucho. Hay que ser auténtico.

Pues mira, de ser auténticos habla “Auténtica”, una canción que presentas junto a Sandra Bernardo y que parece condensar lo que es el corazón emocional del disco. ¿Cómo nació esta canción?

Pues de un pensamiento que llevo muchos años teniendo, que es que bailar puede ser un acto que no tiene por qué hacerse para ligar ni para que te miren, sino para lo que te dé la gana, para uno mismo, para gozar y para “disfrutarse”. Y de esa reflexión nace esta letra, con este mensaje, sin necesidad de mayor profundidad. Y entonces pensé en Sandra Bernardo porque me parece alguien muy auténtica, con muy buena energía. La conocí hace años y le invité a colaborar conmigo y no sólo le gustó mucho la ida sino que así ha sido. Yo creo que es un acierto el juntarnos las dos porque tenemos un mismo sentido del humor y de la vida.

Pero Existo también nos brinda momentos más espirituales, por así decirlo, como es el caso de Delirio, donde aparece el trance, la comunidad, casi como una especie de ritual, ¿no? ¿Qué papel tiene lo espiritual en este disco y en tu música?

Pues lo espiritual yo lo enlazo totalmente al alma y al corazón. No debemos olvidar la parte del alma, porque prestamos mucha atención a la cabeza, al cuerpo… Pero yo he explorado mucho la parte espiritual, pues he tenido alguna experiencia con grupos y con gente en una búsqueda hacia ahí. Y ha sido muy bonito contar con la “tribu”, la comunidad, porque me he sentido muy sola en algunos momentos, aunque estuviera rodeada de gente, y ahí ves la importancia de hermanarse, de compartir también los miedos de cada uno y sus historias y sus experiencias… es algo muy liberador. Y el disco es eso, es para mí como hablar de la libertad desde el lugar de ser uno mismo y de ser como tú eres, y de quitarte esos miedos a que no te quieran o a complacer o a tener que encajar, todo este tipo de cosas que nos reprimen tantísimo.

Valiente y honesta actitud, sí, pero seguro que no todo ha sido fácil… ¿Hubo alguna canción que se te resistiese? ¿Alguna canción, así… difícil?

Bueno… no. O sea, a nivel de composición, normalmente escribo de un tirón. A lo mejor estoy meses sin escribir una canción, pero el día que la escribo tengo como la emoción muy clara y por qué la escribo. Sí, en eso no doy muchas vueltas ni a la letra, o sea, como que confío mucho en el primer instinto y cuando sale, sale. Luego está la producción, que también me parece una exploración difícil porque hay tantísimas maneras de hacer una canción, de vestirla, de ponerle los instrumentos, el ritmo, la sintonía… En todo esto sí que he tenido más dudas, aunque ha sido increíble la ayuda de Garru. Pero te diría que Delirio, por ejemplo, ha sido a la que le he dado más vueltas en esa producción: que si iba más rápido, más lento, metemos tal instrumento o tal otro…

Y seguimos hablando de valentía y honestidad, porque ¿te da más miedo exponerte emocionalmente hablando a través de la música o a través de la interpretación?

Uf, la música me hace temblar mucho las rodillas. Hablo de mí, sí, pero es como un trance con todas mis palabras, con mi imaginario y mi viaje. Pero también te digo que, a la vez que me da miedo y me tiemblan las rodillas, me alucina el poder compartir y ver sobre todo a la gente emocionada. A mí lo que más me gusta es expresarme y comunicar emociones a los demás y lo puedo hacer con un papel, en una peli o con una canción. Y eso sería un poco lo que yo vivo cuando consigo que eso se dé. Y me hace temblar de todo, de todo.

En cuanto a la expresión, esta trasciende lo musical en Existo, porque el disco cuenta con una parte estética y visual muy potente. ¿Cómo has construido todo este universo gráfico para arropar a esas canciones?

Pues mira, lo he construido de la mano de Adane Cormenzana, que es una chica joven estudiante de cine que ha hecho varios de los vídeos y me ha ayudado en toda la parte de la fotografía. Y luego está Cynthia Valvés, que dirige el vídeo de Vanidad, que es un poco el sueño que yo tenía de ponerme a bailar junto a unas bailarinas, que son mis amigas.

Lo bueno de haber producido yo el disco es que es totalmente mi proyecto, y he podido meter mano en todas estas facetas que me gustan: que si el vestuario, que la estética, el guión… pues eso, jugando a todo.

¿Y qué has aprendido de todo este proceso de creación de Existo?

Uf, he aprendido muchísimas cosas a todos los niveles. Ahora estaría en ese estado de estar conforme, de estar a gusto y de mirar hacia atrás y sentirme feliz de haber llevado a cabo un trabajo con tanto mimo y no haber desistido en ningún momento, pues todos los que hacemos cosas creativas y culturales sabemos que a ratos te crees que es como lo más importante de tu vida y que está todo fenomenal y te está saliendo genial y otros momentos dices “pues vaya, qué difícil, a dónde voy con esto”, ¿no?

Y ahora viene esta otra fase que es la de tocar y hacer algún directo… Por el momento, tenemos el bolo de presentación en Madrid, el día 28 de junio en la sala Vesta y luego estamos viendo para ir a Barcelona y Bilbao después del verano, y luego una pequeña gira que haremos en el año que viene ya.

¡Genial!  ¿Qué vamos a poder ver en esa gira? ¿Nos puedes adelantar algo?

Sí, será un formato con varios músicos. En este caso yo no tocaré la guitarra, sino que bailaré y animaré a la gente. Creo que va a ser algo muy bailongo, e incluso puedo tocar algún tema de mi disco anterior y luego contar un poco qué hay detrás de cada canción y bueno, vivirlo como una experiencia también usando esta cosa que tengo yo de intérprete y actriz para contar la historia que hay detrás de cada canción.

Sí, ahora te toca disfrutarlo, vivirlo, mostrarlo. ¿Con qué sensación te gustaría que se quedara la gente después de escuchar Existo?

Con la liberación, con las ganas de vivir, de darse cuenta de que la vida es difícil, pero que merece la pena bailarla. Hay que meterse hasta el fondo, coexistiendo, y, aunque no sea fácil siempre estar presente y tener conciencia, no perder la intención de superar las cosas, y de ser más humanos y menos máquinas.