Me hablo bonito de Carmen Esteban con ilustraciones de Ingrid Valls
por Soraya Pérez
Creo que todos los centros educativos deberían tener una asignatura llamada: Aprender a querernos y hablarnos bonito, pero, por desgracia, rara vez ocurre y cada vez empezamos más jóvenes a decirnos lo poco que nos gustamos. Por ello este “Me hablo bonito”, de Carmen Esteban, es tan necesario en las estanterías de cualquier casa o escuela. Porque descubrir la importancia de hablarnos con cariño y aprender a gestionar nuestras emociones desde edades tempranas, no debería darse por hecho.
En este caso la protagonista de la historia es Clara, una niña que suele hablarse mal a sí misma cuando algo no le sale bien. Ya sea en el colegio, mientras juega o en situaciones cotidianas de su día a día, esos pensamientos negativos terminan afectando a su estado de ánimo y la llenan de inseguridades. Sin embargo, todo comienza a cambiar cuando aparece Cuca, una simpática luciérnaga que se convertirá en una guía muy especial para Clara. Gracias a ella, la pequeña aprenderá a identificar esa “nube” de pensamientos negativos y a transformarla poco a poco en palabras bonitas hacia sí misma.
Y es que, sin duda, uno de los grandes aciertos del libro es la manera tan natural y comprensible en la que C. Esteban introduce conceptos como la autoestima, la confianza y la autocompasión. A través de ejemplos cotidianos y un lenguaje adaptado a los más pequeños, los niños pueden sentirse fácilmente identificados con Clara y entender cómo sus propias palabras tienen un gran impacto en cómo se sienten.
Finalmente, es importante valorar que la historia transmite, en todo momento, un mensaje muy positivo y necesario tanto para niños como para adultos: aprender a tratarnos bien es tan importante como tratar bien a los demás y, por eso, “Me hablo bonito” es una herramienta maravillosa con la que trabajar la educación emocional en casa o en el aula, fomentando la empatía, la seguridad el amor propio y el diálogo interior desde edades tempranas.
