Principio, medio y fin de Valeria Luiselli.
por Vanessa Díez Tarí.
Las Montañas de Fuego de Timanfaya rugen con ira y vuelven a escupir lava, tras varios meses dejando salir humo. La ola de calor extrema reseca matorrales y personas. El calor ahoga junto con una espesa calima. Los incendios atraviesan la isla y los vientos alisios ayudan a que el fuego corra sin piedad. El volcán El cuervo y el Volcán de La Corona de noche ya se ven medio naranjas bajo las llamas. Mientras nosotros intentamos atravesar la isla en coche y llegar a Arrieta donde un amigo nos espera con su barco pesquero.
Valeria Luiselli atraviesa en «Principio, medio y fin» un apocalipsis a través de Italia. Volcanes en erupción e incendios activos, mientras ella viaja en coche con su hija, yendo por carreteras secundarias. Una fuerte metáfora sobre atravesar los avatares de la vida y salir adelante, siempre habrá alguien dispuesto a dar soporte.
Descubrí a Valeria Luiselli en «Desierto sonoro» y ya su forma cinematográfica de escribir me fascinó. En aquella ocasión el viaje era con su pareja y los dos niños (uno de cada uno aportado a la relación). Iban grabando sonidos desde Nueva York hasta Arizona con su crisis a cuestas y los niños como testigos. En «Principio, medio y fin» ya sólo quedan las chicas. Madre e hija emprenden un viaje a través de Italia. La memoria, el cambio y los miedos atraviesan esta novela de forma transversal. No quiere contarnos los motivos del divorcio, tan sólo lo menciona, su expareja y su hijo quedaron en EEUU. Pero sí nos cuenta que nuevo camino supone para ella y su hija este terremoto emocional. La niña no habla de todo aquello que echa de menos y la madre intenta proteger a la hija no mostrándole su dolor. Los adultos somos especialistas en aparentar que nada pasa, hasta que no hay forma de parar el desastre y todo explota sin remedio. En la primera parte del libro es la voz de la madre la que nos habla de esta nueva vida con su hija. Viajando y adaptándose al entorno. Quedándose en casa de un amante en Sicilia. Un nuevo comienzo juntas. Encontrando una forma de respirar y seguir. Todo va tomando forma hasta que el amante aparece y ella no sabe encajar las piezas. Además su madre está perdiendo la memoria y la hija intenta ayudar a su madre, comprobando si está perdiendo contacto con la realidad, pero la distancia no ayuda. Y todo hace aguas. Pasado y presente.
La niña ha crecido entre adultos y ya no es tan niña. Se da cuenta del sufrimiento de su madre e intenta ser su soporte, aunque no se cuenten todo una a otra. La segunda parte del libro es la voz de la hija contándole a la abuela todo lo que ha sucedido y también haciendo preguntas para confirmar que las historias que su madre le cuenta son ciertas. Por que si usas la vida cómo semilla para escribir ficción y creas personajes para ti y tu hija ¿en qué momento lo plasmado en el papel es realidad y cuando ficción? ¿puede la ficción hacer que la realidad cambie? ¿se puede salvar a los hijos de este mundo enfermo encaminado hacia la autodestrucción? Valeria Luiselli intenta salvar a su niña, además ambas se hacen preguntas todo el tiempo e intentan mantenerse despiertas. No te duermas, porque quizá haya que salir corriendo. Hay que estar preparados.
