La Bien Querida, avance de Fuego

7 días juntos y Dinamita, lo nuevo de

Por Sandro Maciá

Avanzar sin perder el rumbo es, a veces, complicado. Pero, ¿qué me dicen de  innovar sin que el Norte se nos vaya del horizonte y nos haga terminar inmersos en derroteros incomprensibles? Más aún, claramente. Por eso, la determinación a la hora de acercarse a los nuevos proyectos de quienes suelen hacer de su reformulación artística y conceptual un estilo propio, se convierte en algunas ocasiones en un acto de valentía, en un salto al vacío, en una zancada hacia lo desconocido, en…

¡En un bendito acto de admiración, qué narices! Porque de no haber sido por esta decisión de evitar todo prejuicio y afrontar cada giro artístico de según qué artistas en el propio contexto de su obra y trayectoria, varios habrían sido ya los grandes grupos que hoy estarían viviendo un largo letargo en el inmerecido olvido. Un olvido que, sin ir más lejos, se habría llevado por delante –a Dios gracias que no ha sido así, que uno reacciona a tiempo- lo nuevo de La Bien Querida, cuyo adelanto de su próximo disco, Fuego (Elefant Records), se presenta como “un desafío” que, titulado “7 días juntos”,  deja entrever la variada propuesta que Ana y David plantean en su fogoso proyecto.

Ojo, variada… ¡y sorprendente! Pues entre sintéticos ritmos de cumbia y dub –con un precioso video-clip de Juanma Carrillo, por cierto- nos llega este primer single, este nuevo frente abierto por un dúo que, incansable en su experimentación sonora, no cede a las modas nihilistas –atentos todos al final del tema, con Joan Miquel Oliver cantando los versos traducidos de su canción “Dins Un Avió De Paper”-, manteniendo así el punto castizo y descarado de “Romancero”, la fusión latina y tropical de “Fiesta”, la contundencia electrónica de “Ceremonia” y la eléctrica oscuridad de “Premeditación, Nocturnidad Y Alevosía”.

Además, junto a “7 días juntos”, lo nuevo de La Bien Querida llega, en su avance, vienen acompañado de  Dinamita, un segundo corte más cercano a lo que pudimos escuchar en su último trabajo  y de aire melancólico, suave y elegantemente sobrio gracias a las cuerdas de Jordi Montero y al bajo de Laura Antolín (DOBLE PLETINA).

¿Melancolía como camino hacia la autorrealización? ¿Positivismo encubierto, pero bien presente? De todo un poco, porque como dice Ana, sus canciones  “siempre tienen una cara positiva que me ha permitido tirar fuerte de la vida y en este disco más que en ninguno se vislumbra ese lado positivo.

Y no, no cabe duda: disfrutaremos, seguro, de Fuego.

 

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