La mejor madre del mundo de Nuria Labari.

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por Vanessa Díez

Desde siempre el tema de la maternidad ha dado vueltas a mi alrededor. Al tener ya pareja a edad temprana era una pregunta recurrente y al estar más cerca de los treinta que de los veinte. Ser una mujer con estudios superiores significaba ya sacrificar unos años pero después quedaba intentar ser alguien en el mundo laboral. No era algo que deseara de forma inmediata y lo aplazaba una y otra vez. Había cuidado de mis hermanas y era demasiado pronto para mi volver a criar, aunque tan sólo me llevase parte de la crianza. No piensas que después quizá sea demasiado tarde y tu cuerpo ya no acompañe al deseo de dar vida.

“La mejor madre del mundo” de Nuria Labari ya empieza afirmando “Soy mujer, soy madre, no puedo tener hijos, escribo”. La mujer de nuestros días por muy preparada que esté, aunque tenga un buen trabajo, se enfrenta a la maternidad cara a cara. Hemos retrasado los tiempos de nuestras madres por ser mujeres activas y con poder económico. No pensábamos que la vida podía darnos una lección, porque no siempre es una elección y menos eterna. Si la cara es la maternidad, la cruz es la infertilidad. Convirtiéndose en un problema real hoy en día.

Nuria Labari empieza dando la cara de forma valiente a la infertilidad: no puedo tener hijos. Y no nos muestra sólo su proceso, ya que tras someterse a varios tratamientos consiguió ser madre de dos niñas. Si no que también cuenta la vida con ellas, el regalo, cuando llegan, el cambio que suponen, y la vida de después, ya nada volvió a ser lo mismo. Como mujeres deseamos en muchas ocasiones en nuestro fuero interno que sea real, en cambio nadie explica que los miedos vendrán a visitarte cada noche. Si sabrás hacerlo, si repetirás los errores de tu madre, si seguirás cuerda, si podrás con todo, si seguirás con tu pareja, para ellos nunca será lo mismo, pues pueden ser grandes copilotos, pero conducir la nave es otra cosa. Es una aventura mamífera en lo más profundo de nuestro ser y al cambiarnos nunca volveremos intactas.

Nuria Labari nos aporta una visión necesaria sobre el tema de la maternidad, son muchas mujeres en nuestros días que por enfermedad se enfrentan a la infertilidad y a los problemas para concebir. Los ginecólogos en muchas ocasiones están en pañales y ya encuentran el problema cuando se acude con problemas de infertilidad y con una edad avanzada. En la primera parte del libro trata este problema silenciado. Existen mujeres que desean ser madres y no pueden. La autora lo consigue a base de invertir en tratamientos y aún así se atormenta con una batalla entre el ser y el deber ser. Si se consigue ser madre ¿dónde queda todo lo demás? No sólo la parte creativa, la escritora silenciada debajo de las cacas y los biberones, si no la mujer que piensa, siente y atrae a su pareja incluso. Todo ello pasará a un segundo plano desde el minuto uno pues la crianza es abrumadora y toma su espacio a la fuerza. Tan sólo he sido copiloto activo en la crianza y se que el tiempo se detiene. Todo puede esperar ante las necesidades a cubrir. La mujer sacrifica su ser y su esencia, deberá luchar por no desaparecer.

Nuria Labari ha abierto la caja de pandora. ¿Por qué la mujer debe callar sus contradicciones? ¿Por qué el discurso de las madres debe ser silenciado? Era necesario que como en “El nudo materno” de Jane Lazarre encontrásemos respuestas también a este lado y en nuestro tiempo. Aunque no nos engañemos seguimos teniendo los mismos miedos y las mismas preguntas. La maternidad es un tema femenino tratado como sagrado desde el principio de los tiempos no es cosa de unos dias cambiar la forma de enfrentarlo y comprenderlo. Antes nos lo vendían cómo un regalo con un precioso lazo rojo de seda y no podíamos cuestionar su contenido, al menos hemos ganado esa posibilidad. Cada mujer si es madre será una madre distinta, no existen las madres perfectas, tan sólo reflejos de ello que no garantizan su felicidad o la nuestra. Sacrificar nuestro ser, desaparecer durante la crianza, no es una garantía de nada.

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