Hetero de Uxue Alberdi

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por Lara Vesga

Hetero de Uxue Alberdi

Hetero de Uxue Alberdi

Contaba la escritora y bertsolari Uxue Alberdi (Elgoibar, 1984), en una de las presentaciones de su libro de relatos Hetero, que elige este género siempre que siente que tiene un nudo interno demasiado grande como para desenredarlo en el más largo proceso de escritura de una novela. Pues bien, desenmarañado a través de ocho cuentos que giran en torno a las expectativas y decepciones respecto a los hombres, Hetero explora las grietas de la arquitectura social levantada por el patriarcado a través de historias protagonizadas en su mayoría por mujeres.

Si se pudieran leer los cuentos en bruto, sin saber el título, sin conocer la sinopsis, tengo la sensación de que sería complicado hallar el hilo conductor que conecta unos relatos con otros. Eso es lo escalofriante y ahí radica precisamente el sentido de las historias: sacar a la palestra la existencia de una imperante norma hetero tan arraigada y normalizada en la sociedad que es en muchas ocasiones indetectable. Esto me recuerda a un curso que hice hace años donde nos explicaron que el gas no tiene olor en su estado puro y que por seguridad son las compañías las que le añaden un químico para que podamos detectarlo y captar la señal de peligro. Uxue Alberdi hace algo así con los relatos de Hetero, aplicar el olor a gas a una realidad injusta que sin él nos pasaría prácticamente desapercibida, expandiendo irremediablemente la injusticia.

Con temas y personajes que abarcan desde el inicio del deseo heterosexual, pasando por la trascendencia de la figura paterna, profesores que revelan su cara b, mitos que se caen y relaciones con parejas, jefes y compañeros atravesadas por la violencia, la manipulación y el desencanto, aunque también haya espacio para el amor y el deseo, este libro genera una incomodidad de baja intensidad que consigue enfrentarnos con la sociedad, con la cotidianeidad, pero también y sobre todo con nosotras mismas.

Muy diferentes entre sí tanto en forma como en fondo, en los ocho cuentos aparecen mujeres de distintas edades y trayectorias que se mueven dentro de la norma hetero y que, como dijo Alberdi en su presentación “aunque no se sienten cómodas, no renuncian al juego”. En este sentido es reveladora una frase del sexto relato titulado Paso de palomas que dice: “Por ahora, el territorio de los hombres le parece más seguro”, refiriéndose a una chica joven que empieza a sospechar que estos lo suelen tener todo más fácil.

Con un lenguaje vivo y actual (uno de los relatos es en parte una conversación de WhatsApp) y ciertas resonancias milenials que suenan a las Spice Girls y saben a mikolápiz y a minimilk, Hetero no desmonta el heteropatriarcado ni creo que fuese su pretensión hacerlo, sino que como si de una cebolla se tratara le va despojando de sus múltiples capas hasta llegar al núcleo de una realidad incontestable: la de que incontestablemente es una forma de estar en el mundo que de un modo u otro nos alcanza por más que pretendamos alejarnos de él.