La danza de los tulipanes de Ibon Martín.

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por Gemma Juan Giner

Después de leer “No soy un Monstruo” de Carme Chaparro, cogí con ganas la novela de Ibon Martín, “La danza de los tulipanes”. Dos novelas policiacas que investigan diferentes muertes.

En el primer caso, las víctimas de las muertes son niños, mientras que en La danza de los
tulipanes, las víctimas son mujeres de mediana edad.

La historia de Ibon Martín es realmente buena. Un asesino, una firma, un tulipán. El asesino del tulipán. Pero, ¿qué le incita a matar?, ¿por qué solo mata a mujeres?, ¿por qué son todas de la misma comarca?, ¿por qué han nacido el mismo año? Muchas preguntas que se les acumulan a los polícias en una trama que deja espacio a los amoríos y las amistades que se producen en la
comisaría.

Es una novela que te atrapa desde la primera página, la cual ya se presenta con una muerte
bastante dura. El asesinato que da inicio a la novela es cruel, diferente y dará pie a una serie de muertes bastantes diferentes entre ellas, pero con un denominador común: el tulipán rojo.

La historia está descrita de una manera muy detallada, de tal manera que el lector puede llegar a sentir muy cerca los personajes metiéndose completamente en la trama, la cual está muy bien construida con una estupenda ambientación y unos personajes que están realmente a la altura.

El peso de la novela recae en Ane Cestero, la cual está al frente de la Unidad Especial de
Homicidios de Impacto. Un personaje extremadamente fuerte, complejo con una gran personalidad, que a lo largo de la historia vivirá momentos muy duros, pero de los cuales tendrá que aprender rápido. El autor llega a radiografiar tan bien este personaje, que el lector consigue empatizar con ella muy rápido.

La ambientación que recrea es uno de los puntos fuertes del libro. Mundaka, Bermeo, Murueta, San Pedro de Atxarre, San Juan de Gaztelugatxe, Gernika, el Castillo de Arteaga, el Bosque de Oma… Lugares de gran belleza que se encuentran en uno de los espacios más bellos del norte de la Península Ibérica, la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

Con respecto al asesino, el autor sabe muy bien cómo mantener la tensión durante toda la historia, provocando que el lector pueda cambiar diferentes veces de opinión sobre la posible identidad del asesino del tulipán.

Debo decir que no conocía al autor a pesar de tener más novelas a sus espaldas, todas con buenas descripciones de sus localizaciones. La verdad que no me ha extrañado nada saber que antes se dedicaba a escribir guías de viajes. Me ha gustado su estilo, su manera de enganchar al lector y con una trama tan buena, pero debo confesar que me esperaba un final más impactante. Me ha
parecido que se explica en unas pocas páginas, como de sopetón, lo cual ha provocado que me quedara con un mal sabor de boca. Es cierto que me ha dejado con ganas de más, que volveré a leer más novelas de Ibon Martín, si hubiera trabajado un poco más este final. No obstante, recomiendo encarecidamente esta novela policíaca  ya que no tiene desperdicio. 

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