UA101349465-1

bimbabose_g

Bimba Bosé se enfrenta al cáncer con fuerza

Por Vanessa Díez.

“El cambio es la única constante”, no hay nada más cierto, tatuado sobre su cuerpo para no olvidarlo. Nieta de Lucía Bosé y Luis Miguel Dominguín, sobrina del cantante Miguel Bosé, fue portada de Interviú en noviembre de 2013 tras su separación del músico Diego Postigo, padre de sus hijas Dora y Dune, así rompía con esa vida estable que se había labrado durante unos años, tras ir de un lugar a otro durante mucho tiempo. Confesaba que entrega mucho en el amor. “Y da igual si es un hombre o una mujer”. En “Y de repente soy madre” nos mostraba más de ella, la imagino transparente, de las personas que te dicen lo que piensan, aunque no te guste.

Empieza el recorrido por su familia, peculiar es el adjetivo que utiliza, una familia de artistas, varios de ellos vivieron como ella el amor, apasionadamente, y fueron llegando los vástagos. Era pronto, pues eran jóvenes o estaban en su mejor momento artístico, puede que no estuvieran dispuestos a renunciar a sus sueños y establecerse de golpe. Su madre lo intentó, pero no funcionó. Así llegó el divorcio de sus padres cuando ella tenía doce años, su padre se quedó en EE.UU, donde ella y su hermano habían crecido, mientras ellos tuvieron que irse con su madre y su nueva pareja a la Dehesa extremeña, cambio radical con sus consecuencias. Bimba acabó en Madrid con su abuela Lucía, gracias a ella se teñiría el cabello de azul. Después pasaría con su tío Miguel dos años en Londres. Después fue modelo en Nueva York. Y de nuevo Madrid para volver a rehacerse. Cambio, cambio y más cambio. Una y otra vez.

Puede que añorara la estabilidad, ya que en el libro llega un punto en que tras exponer el pasado y avanzar, porque ya se ve todo con otra perspectiva con los años, incluso la rebelde adolescencia, llega a defender que ha formado un hogar para sus hijas, lo que ella y David no habían tenido, lo muestra como buen compañero y padre, ausente en algunos asuntos como todo hombre, pero implicado. Avanza en los procesos de sus dos embarazos y las decisiones que tomaron, el primero en un hospital tradicional con ginecólogo tradicional, por el entorno y la familia, por todo aquello que te dicen que debes hacer, el segundo en casa, con un ginecólogo más abierto a dejar que la mujer siga sus ritmos naturales, siguiendo los procesos que el niño te marca en la crianza, dando pecho a ambas, alimentación sana para la familia, preocupándose que alimentos comprar y donde, aprendiendo con cada paso.

Pero de nuevo el cambio llega a su vida. Quizá la hipoteca fue una soga demasiado fuerte. Como ella misma afirma parece que una vez tenida la niña el siguiente paso es casarse y más tarde tener hipoteca para tener una propiedad donde la familia pueda sentirse segura. Cuando una nunca sabe que cambios podrán llegar. Ahora vuelve a compartir piso como antes.

Hace un tiempo le detectaron un cáncer de mama, por ello en abril le operaron el pecho izquierdo, fue todo un éxito. Se ha incorporado de nuevo al trabajo, pronto, tras un mes, como hizo después de dar a luz. Se encuentra “muy bien” y está cumpliendo con sus compromisos profesionales. Su sonrisa sigue ahí, tan sólo ha rapado su cabello, el último evento al que acudió en Barcelona fue su forma de demostrar que sigue siendo ella, un terremoto lleno de vida. Ella misma ha dicho que piensa seguir hacia adelante. Ahora es Charlie Centa, un joven modelo el que la apoya en su proceso de quimioterapia. A través de “Y de repente soy madre” nos confirma que es defensora de la vida sana, del Ayurveda y de la crianza natural. Por ello no me sorprende que haya buscado un tratamiento alternativo para sanar su cuerpo.

Modelo, musa de diseñadores como David Delfín, tuvo que esperar a la maternidad para ser cantante del grupo The Cabriolets, DJ, ahora diseñadora junto a su actual pareja de Sinchronic. Un revulsivo de mujer que tan sólo se es fiel a sí misma y escucha su voz, enfrentando el cambio constante en su vida aunque a veces de miedo.

 

 

Share This