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Gareth Jenkins, debut en Alicante.

Por Sandro Maciá

Sólo los valientes persiguen sus sueños. ¿O eran los locos? No importa, cada cual que tache de lo que quiera a aquellos que se esmeran en llegar a alcanzar todo cuanto se plantean porque, ¡eh!, queridos y queridas, ya os digo yo que al pairo se la va a traer que queramos perder el tiempo en etiquetar sus hazañas. Pues, mientras nosotros intentamos meterlos en un saco u otro, ellos seguirán prefiriendo la mejor de las opciones: la de hacer caso omiso al mundo y seguir, paso a paso, el camino que les lleve desde su ilusionante idea hasta su meta.

En fin, que así son ellos. Así son los pocos –pero dignos- pertenecientes a esa casta de amantes de la vida y de los sueños que no conciben mayor límite ni extremo que el de su talento, procedentes de ese grupo de escasos –pero no extintos- infatigables luchadores por sortear todos los obstáculos que aparecen a cada zancada, originarios de esa especie de amantes de lo auténtico… En resumidas cuentas, nativos de esa raza aún no perdida -merci, Mon Dieu!- de la que parece provenir alguien que el pasado sábado dio una lección de entrega y pasión sobre las tablas de la conocida sala alicantina Villavieja 6; alguien que, aun no habiendo nacido en nuestro país, no sólo ha adquirido la habilidad de “ponerse el mundo por montera”, sino que, además, lo ha hecho a su estilo; alguien que ha humanizado y deshumanizado por igual a los temidos departamentos de Recursos Humanos a golpe de canción y que responde al nombre de -¿redoble de tambores? ¡por supuesto!-: Gareth Jenkins.

Conocido en España por su veteranía como guitarrista en bandas-tributo a grandes estrellas del rock internacional, pero con una carrera musical de más de veinticinco años que comenzó en Londres al frente de los prestigiosos Sarm Studios del legendario productor Trevor Horn –lo que le llevó a colaborar con artistas como Vanessa Mae, Blur, George Michael y Kylie Minogue y con productores como Youth, William Orbit, Johnny Douglas y el propio Horn-, este joven artista británico se subió al escenario del famoso local antes citado en la noche del 24 de septiembre para llevar a cabo la presentación en sociedad del que es ya el punto de partida hacia una próspera carrera como cantautor, es decir, su disco de debut “Human Resources” (Itunes/Spotify).

¡Y menuda presentación! Pues si el álbum, compuesto por doce canciones (diez propias y dos versiones, todas ellas grabadas principalmente en directo, durante dos días en los estudios Eurotrack de Elche) y nacido como “una manera de externalizar la ira, superar los bajones, mirar el lado positivo y mandar un gran “vete a la mierda” a las adversidades de la vida” –en palabras del propio autor-, ya refleja de forma directa e incuestionable que Jenkins es un maestro en lo que al manejo de las cuerdas se refiere, lo que aconteció en Villavieja 6 terminó de corroborarlo, permitiendo a los presentes comprobar, durante cerca de una hora y media de actuación, que tanto la calidad de Human Resources como la técnica del propio padre de la criatura son tremendamente palpables en vivo y en directo.

Así, desde el enérgico comienzo –con la inédita Goin’ Down- y hasta el dulce adiós que el artista dio con Us –tema de cándida y sutil melodía que emociona verso a verso, incluido su inolvidable y cálido estribillo-, Gareth Jenkins fue dando vida a la gran mayoría de sus composiciones, pasando por singles como Cecilia –bendita musa para el joven, sin la que nunca habríamos podido disfrutar de un pegadizo himno poprock-, el laureado Human Resources –corte que da nombre al disco, rabioso y rockero, sin concesión al respiro ni a la clemencia-, la divertida Funk Soul Mary –¿hay algo mejor que una buena dosis de humor inglés para narrar, a ritmo de blues, las insólitas experiencias de un extranjero en según qué organismos públicos?-, la sincera I’m Alive –¿cómo no iba tener su protagonismo el grunge noventero cuando Nirvana constituye un referente indiscutible para este cantautor?-, la romántica Proud –si el pop fuera amor, esta canción sería de uso obligado en toda declaración- o la gigantesca Rain –tempestuosa y ordenada, por paradójico que parezca, como toda tormenta que nace de la calma para, finalmente, volver a remitir-, entre otras.

Junto a ellas, las versiones de High & Dry (Radiohead), Old Love (Eric Clapton) y Wicked Game (Chris Isaak) contribuyeron a hacer de la noche una velada difícil de olvidar, donde quedó más que patente el dominio de Gareth sobre el mástil de la guitarra, siempre entre frenéticos punteos y ágiles acordes que, a su vez y gracias a la destreza de éste con los loops generados mediante pedales y pedaleras, lograron dar a cada tema una amplitud nada sencilla para un solo intérprete.

Con todo, celebrado el triunfo, no pocas ocasiones habrá de poder reencontrarnos, pues tras su actuación, donde éste contó con el patrocinio de la innovadora empresa Tamarit Motorcycles, el artista continuará su gira por nuestro país, presentando Human Resources en Elche (29/09, Bierwinkel; 18/11, Tamarit Motorcycles) y Madrid (02/10, Café La Palma).

Let’s rock! Let’s play!

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