CUENTOS DE BRUJAS DE ESCRITORAS VICTORIANAS edición de Peter Haining

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por Ana Olivares

Las mujeres siempre han sido muy brujas. 

Esta semana os presentamos una antología de literatura fantástica y de terror elaborada por Peter Haining; periodista, escritor y editor apasionado de este tipo de relatos, que quiso dar visibilidad a quince escritoras victorianas cuyos textos abarcan de 1839 a 1920.
Por tanto, no sólo tenemos ante nosotros fragmentos de valor histórico y social enormes, sino también la prueba de que muchas escritoras con talento han pasado desapercibidas dentro de nuestra propia historia. Nombres cómo Eliza Lynn Linton, quien estudió la tradición de la brujería en Inglaterra y Escocia; o Jane Wilde que recogió las leyendas de brujas en Irlanda o Mary Lewes en Gales. Junto con las crónicas de posesiones demoníacas de Catherine Crowe. Todas ellas conforman la primera parte del libro que recoge las crónicas y leyendas de esta época. Ya en la segunda parte del mismo encontraremos el apartado de ficción, donde damos paso al imaginario creativo de las escritoras que se dedicaron puramente al entretenimiento literario con relatos tan sobrecogedores cómo La bruja de ámbar de Lady Duff-Gordon; La pequeña doncella de Salem de Pauline Mackie; Magia negra: una historia de Oriente de Jessie Adelaide Middleton o La satanista de Mary Crawfrod Fraser, entre muchas otras.

Sólo vamos a mencionar las características generales de dichas obras, ya que la emoción de esta antología es ir descubriéndola poco a poco, dejarnos envolver entre sus páginas para que nos transporten a una época y lugares remotos, donde la leyenda y la tradición caminan de la mano; donde la superstición, el folklore y el desconocimiento generalizado del mundo daban pie a la oscuridad, al miedo y al rechazo o fascinación por los seres ocultos que poblaban las mentes de los hombres y mujeres de una época marcada por la explosión de lo sobrenatural. También funciona a modo de estudio psicológico y social ya que recoge leyendas urbanas y populares dentro de un contexto histórico importante y revelador, pues no sólo nos plantea cómo podían influir estas historias en el subconsciente colectivo de la época, sino también, en cómo se interpretaban dentro de la realidad alternativa del Más Allá. Fuera de toda lógica y marcadas por la lucha del cristianismo contra el paganismo, estos relatos insólitos y extraordinarios también recogían la famosa “caza de brujas” o de pobre desgraciados, que fueron estigmatizados y condenados por las autoridades por ser tachados de simpatizantes con el Diablo.

Sin embargo, la riqueza cultural de esta obra reside en el estudio de los sucesos paranormales, de fantasmas y desapariciones; de los seres mitológicos y legendarios que dieron identidad a cada región con sus correspondientes variantes o características comunes; destacando además el hecho de que este submundo de sombras, oscuro y oculto quedó relegado a la mujer, al igual que su posición social, haciendo de él un rincón que les pertenecía por derecho y el cual supieron explotar haciéndolo suyo y dejando así un rico legado literario donde la tradición y la fantasía se entremezclan conformando realidades alternativas a la espera de ser rescatadas.

Una pequeña joya literaria para los amantes de lo paranormal y el folclore de época victoriana.

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