Tanto para esto de Mercedes Gutiérrez.

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por Rubén Olivares

Vivimos en una sociedad obsesionada por lograr las metas profesionales que nos prometieron que nos darían el éxito personal y profesional. Lamentablemente, como muchas otras promesas, ésta ha resultado estar vacía. En el país de las oportunidades, EE.UU., la realidad ha demostrado que éstas sólo están disponibles para aquellos que han nacido dentro del seno de una familia que les acuna y permite alcanzar contactos con el poder. El sistema está hecho para premiar la riqueza y el poder, no el trabajo y el esfuerzo, como nos enseñaron, por ello nuestra voluntad por progresar socialmente a través del trabajo duro a menudo suele acabar en sueños frustrados y en quiebras de la vida familiar.

Los tres relatos que componen este libro, los cuales transcurren en el seno de los Estados Unidos, nos muestran las quiebras personales y profesionales que se acaban dando en las vidas de aquellos que tratan de prosperar en una sociedad en la que las conquistas del éxito profesional se han antepuesto al éxito personal e íntimo. El título de la obra nos remite a las vidas de los perdedores, los fracasados del sueño americano que han descubierto que, pese a sus esfuerzos profesionales y sus sacrificios personales, en la meta sólo les esperaba la quiebra vital. Los personajes que transitan por los relatos de Mercedes Gutiérrez buscan alcanzar el edén del éxito que se les prometió si se esforzaban en sus carreras profesionales y seguían las pautas que el sistema social y laboral les había impuesto, para acabar descubriendo que todo era una farsa.

El libro se divide en tres relatos, el primero de ellos centrado en un matrimonio estadounidense. Él es un profesor de literatura que trata de medrar con los obstáculos que su universidad le pone, mientras sueña con alcanzar una plaza laboral fija, y ve como, por otro lado, su vida personal se desmorona bajo los pies de una esposa cansada y resignada por las situaciones humillantes que deben padecer bajo la eterna promesa de alcanzar la meta de una plaza fija que les ayude a salir de la precariedad económica y vital en la que deambulan. El segundo relato del libro se centra en la vida de una escritora de best sellers que, aparentemente, disfruta de su éxito profesional, pero de la que, tras rascar sobre la superficie, descubriremos que se muestra insatisfecha con su estilo de vida, vacío de emociones y de relaciones personales plenas. No obstante, pese a lo fútil de su vida, se ve impelida a continuar con su manera de vivir, a seguir haciendo aquello que, pese a que no le gusta, es el único medio que tiene para subsistir. En el tercer relato un profesor universitario que se acerca a su jubilación, acaba apropiándose de la fórmula de un joven aprendiz a partir de la cual tratará de alcanzar el éxito y la fama que cree que merecía, pero que no logró alcanzar durante su vida académica e investigadora.

En todos los relatos de la autora podremos disfrutar de un peculiar sentido del humor, a camino entre lo macabro y la ironía. El mensaje de sus relatos es tremendamente sincero y brutal: pese a las energías, el duro trabajo y la intensidad de los esfuerzos que sus personajes despliegan, todas las decisiones profesionales que toman les acaban hundiendo un poco más en su pozo existencialista que le conduce al padecimiento personal. Quizás por ello los relatos de esta obra están escritos en tercera persona, tomando distancia con el trágico destino e inútil esfuerzo que las carreras profesionales de estos personajes les proporcionan. Los cuentos de esta autora están llenos de omisiones, de vidas incompletas que el lector debe completar a través de los diálogos que los personajes mantienen entre sí y con él mismo. Tanto para esto es un manual para lidiar con los dramas cotidianos que la vida nos presenta.

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