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Recuerdos del río volador de Daniel Ferreira

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por Lara Vesga

Recuerdos del río volador de Daniel Ferreira

Recuerdos del río volador de Daniel Ferreira

El inspector de obras férreas y gran aficionado a la fotografía Alejandro Plata desaparece un día cerca del puerto del Cacique, en Colombia. A partir de ahí surge su búsqueda narrada a través de distintas voces y tiempos. A Alejandro le busca su hermano Timoleón y su madre Mariquita. Y le espera, de manera desesperada, su amante Lucía.

Aunque el protagonista del libro no es Alejandro. El protagonista es quien lo titula, un río volador que permanece inmutable a través de los años y que surca las algo más de quinientas páginas de la novela demostrando lo poderosa y permanente que es la naturaleza y lo frágil y fugaz que es el ser humano.

Daniel Ferreira (San Vicente de Chucurí, Colombia, 1981) construye en Recuerdos del río volador un rompecabezas que los lectores tendrán que ir armando y descifrando a partir de recuerdos, fotos antiguas, cartas y viejas reliquias. Y así, a través de la intrahistoria de Alejandro Plata, llegar a la Historia con mayúsculas de Colombia a lo largo del siglo XX, una época marca por la violencia paramilitar, que es el gran tema tratado por Ferreira en su obra narrativa. De hecho, «Recuerdos del río volador» cierra una pentalogía que empezó con «La balada de los bandoleros baladíes» (2010) y a la que le siguieron «Viaje al interior de una gota de sangre» (2011), «Rebelión de los oficios inútiles» (2014) y «El año del sol negro» (2018).

En la última novela de la serie, cada capítulo desvela un vestigio del pasado a través de diferentes puntos de vista, demostración de la apuesta del autor por huir de los discursos únicos y oficialistas para acercarse a la historia del país a través de un ejercicio coral que entiende que no hay una única verdad sino múltiples verdades que, colocadas todas ellas a la misma altura, dan como resultado un homenaje a la escucha y a la reconciliación.

Monumental, polifónica y sublime en fondo y forma, merece la pena leer Recuerdos del río volador con libreta y bolígrafo a mano para apuntar alguna de las muchas reflexiones sobre la vida que aparecen como perlas escondidas entre sus páginas.

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