La casa alemana de Annette Hess.

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por Gemma Juan Giner

Si supieras que la verdad puede cambiarte para siempre, ¿hasta dónde te atreverías a llegar? Eva Bruhns es la protagonista de La casa Alemana, considerada la novela revelación del año. Una joven luchadora que se adentra en un proceso que la cambiará por completo.

La vida de Eva gira en torno a La casa alemana, el restaurante tradicional que regentan sus padres y en el que comparten las pequeñas cosas del día a día: desde los entresijos de su trabajo en una agencia de traducción hasta el anhelo de que su novio se decida por fin a pedirle su mano a su padre.
La historia sucede en el año 1963 en Frankfurt, dónde va a celebrarse el primer juicio de Auschwitz, y el destino hace que Eva acabe colaborando con la fiscalía como intérprete, a pesar de la total oposición de su familia.

Nadie quiere que ella forme parte de este proceso, pero ¿por qué?, ¿qué tienen que esconder?, ¿tienen miedo de que Eva descubra la verdad?

Eva es una mujer adelantada a su época que no soporta que su futuro marido pueda decidir por ella. Valiente e inteligente, sigue para adelante, aunque sea sola, para descubrir lo que pasó.

A medida que va traduciendo los testimonios de los supervivientes, descubre la inmensidad y el horror de lo que sucedió en los campos de concentración y una parte de la historia reciente de la que nadie le ha hablado nunca.
A lo largo de la novela, la autora aborda temáticas muy interesantes, los sentimientos de culpa, vergüenza, remordimiento y hasta de negación de los alemanes y alemanas que vivieron los más crudos horrores durante la Segunda Guerra Mundial.

Son muchas las personas que tuvieron que vivir años después con todo lo que presenciaron y sobre lo que no levantaron la voz porque estaba en juego su propia vida y la de sus hijos.

Ante casos así, ¿se les puede culpar de algo más que de querer sobrevivir? Los que eran niños entonces, y hoy día adultos, se encuentran con que sus padres sabían lo que pasaba y aún así callaban para no ser asesinados. Ahora cargan con una culpa heredada. Desde luego, el debate da para mucho.

Pero cierto es que he leído muchísimas novelas sobre Auschwitz, siendo la última la que os comenté hace muy poquito, “La bailarina de Auschwitz”. Una novela que no me canso de recomendar pues está escrita en primera persona por una víctima del holocausto. Una historia de superación que te pone los pelos de punta desde la primera página.

Por eso mismo, al terminar La Casa Alemana he notado que la autora, Anette Hess, no ha profundizado demasiado, dejándose muchas cosas en el tintero. Cuando fui el mes pasado a la presentación de esta novela en la Casa del Libro de Madrid ella comentó todo lo que había investigado al respecto para escribir esta historia habiendo escuchado cientos de testimonios de víctimas del holocausto. Quizás por eso, pensé que profundizaría mucho más.

No obstante la novela levanta conciencias con el fin de no repetir los mismos errores del pasado. La Casa Alemana es de lectura tranquila, sin grandes sobresaltos, pero mostrando una realidad que todavía se ha tratado muy poco en la literatura.

 

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