Montrouge: ¡debut auto-melancólico! 

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por Sandro Maciá

Lanzamiento del Ep de Montrouge: El Libro de la Autodestrucción y la Melancolía

¿“De aquellos barros, estos lodos”? Sí, y hasta el morro me embarraría yo si todos los lodos fueran fruto de unos barrizales como los que ya comenzaron a cuajar en estas páginas hace unos meses. Unos pantanosos fluidos que han ido solidificando a fuego lento, casi al ritmo de las tranquilas cocciones de las bellas cerámicas, para terminar dando forma a un espectacular proyecto que impregna y atrapa, sí, pero no al estilo de las arenas movedizas, sino de la forma que suele hacerlo el arte: cautivando con su esencia y atrayendo por su concepto, como bien supo y sabe hacer Montrouge, banda que hoy presenta el EP “El Libro de la Autodestrucción y la Melancolía (2019)”.

Autoeditado y lanzado con las manos aún manchadas -como sucede con el trabajo bien hecho- por el modelaje de su single Winds -pieza que sirvió de avance a lo que ahora forma el tracklist del flamante trabajo en cuestión-, la banda formada por Adolfo Mazuecos (Guitarra), Pedro Velardo (Batería, ex miembro de Apartamentos Acapulco y Underwater Tea Party), Javi Olivares (Bajo y Sintes, miembro de Royal Mail y colaborador habitual de Los Pilotos), Efrén Gaz (Guitarra y también ex-Apartamentos Acapulco) y Lorena Prieto (Voz) vuelve a la carga con un disco caracterizado por recoger ese extraño influjo que oscila entre el Dream Pop, el Shoegaze, el Post-Rock y el Krautrock, ofreciendo un compendio de composiciones que, si ya vienen avaladas por el citado primer tema y las alabanzas que en su día recibió, no merecen menos elogios, pues son la viva prueba de que la formación nunca paró ese torno que sólo el talento puede hacer rodar.

Rodar… ¡y crear! Porque por muy figurado que resulte el símil, es incuestionable que, con torno o sin él, Montrouge ha sabido dar forma a un concepto, a una idea, a una filosofía que, pese a los distintos estilos de cada canción, sobrevuela durante todo el trabajo, con una intensidad que se encuentra precisamente entre la autodestrucción y melancolía y que se refleja en el sigilo de la susodicha Winds –de la que ya comentamos que se va construyendo sobre una estructura donde la voz de Lorena irrumpe con delicadeza, “transmitiendo en forma lo que se dice en contenido”-, en el marcado compás de Carmel-by-the-Sea –de atmósfera creciente y shoegaze final-, en el dinamismo de Océanos –de brillantes arpegios, veloces percusiones y casi poperas estrofas que dejan entrever unos difuminados y reverberados versos-, el encanto de Jobbé-Duval –con su armónico inicio y sus salvajes pasajes intermedios, de explosiva distorsión y recesos vocales dulcemente traídos- y la originalidad de Sint, de arranque inocente y cuerpo sólido, con perseverante ritmo –musical y textualmente hablando, pues no menos atrayentes resultan los sugerentes “no mires atrás” que se repiten a lo largo del track- y carácter.

Grabado en La Resinera Estudio (Granada) bajo la producción de Jaime Beltrán (Pájaro Jack, Soleá Morente, Sr.Chinarro), El Libro de la Autodestrucción y la Melancolía hace honor a su presentación como un Ep de “intensos temas de instrumentales, bañados de atmósferas y canciones llenas de matices en la intensidad junto a melodías cristalinas”, como ese “cruce de caminos natural del post-rock más ortodoxo junto a la preciosa y cálida voz de Lorena” y como ese reflejo de las influencias tomadas de This Will Destroy You, Lowercase Noises o The Horrors.

¡Así, pringarse, mola!

 

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