Estreno de Tennis Club.Tennis Club llega a Elefant con Pink.

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por Sandro Maciá

Un discazo. Nueve canciones. Veinte minutos. Aparentemente, estos tres conceptos pueden calificarse casi como incompatibles, lo reconozco. Pero, por raro que parezca, las sorpresas que a uno le da la vida terminan por hacer que, incluso descripciones como esta, basada en el triple palabro, lleguen a cobrar sentido.

Y no poco, de verdad. Porque si tres tuvieran que ser las frases que describiesen a un proyecto como el que los compañeros de Elefant Records han editado en su colección “New Adventures In Pop”, no habría elección más exacta ni más certera que las escogidas, pues son en sí las pistas mejor empleadas para dar la bienvenida, con la exacta complacencia que merecen, a los americanos Tennis Club.

De deportivo nombre y con un estilo que cabalga ente lo sorprendentemente fresco y lo palpablemente ilusionante, esta banda, formada por la bajista Tehya Deardorff, el guitarrista y cantante Wilson Hernandez y el baterista y segunda voz
Sean O’Dell, aterriza en la colección del elefante rosa con Pink (2019), un trabajo de nueve canciones –lo sé, poca sorpresa a estas alturas del texto, lo asumo- que –aquí otra “novedad”, nótese la ironía- sin superar los veinte minutos de duración, gana en forma y originalidad a grandes largos del panorama, gracias a su combinación de géneros similares -pero distintos- y al juego de matices técnicos y creativos que les brinda el manejo de un garage-surf-pop que recuerda a lo disfrutado de la mano de gigantes como The Moldy Peachs o The Beach Boys.

Tennis Club, por tanto, no sólo nos lleva a disfrutar de la música, sino que usa las virtudes sonoras y textuales de sus composiciones para ayudarnos a surfear, a revivir los añorados 60 y a ser testigos de la magia del lo-fi, rasgo más que característico de los proyectos verdaderamente pop nacidos de la espontaneidad y más que perceptible de forma general en cada corte del disco.

O lo que es lo mismo, en cada corta y efímeramente bella entrega de un repertorio compuesto en su totalidad por Wilson Hernández en su casa de Missouri, que incluye piezas que van desde la iniciática Bella Vista Surf hasta la melancólicamente concluyente Baby, pasando por la ensoñadora Vodkas, la rockera London, la divertidísima Mexico City (Rich Girls) –cantada en castellano durante el transcurso de su minuto exacto de duración-, la surfpopera Car Beers –con cambios de ritmo y un aire de elegancia playera- o la sesentera Pink sweater! Pink shoes!

Como dicen los propios amigos de Elefant: “indie pop, surf, garage… ¡Qué más da! Todo pasa tan rápido que no da tiempo a pensar”. Y no puedo estar más de acuerdo, pues si estos nueve tiros de dulce sabor ya vieron la luz en 2017 cuando fueron publicados por Spirit Goth Records (New York) digitalmente o por Wallflower Records (Houston) en casette, ahora no merecen menos que llegar a nuestro país con forma de precioso vinilo rosa y dentro de una colección digna de su estilo.

¡Let’s Pink!

 

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