Simbiosis, el debut de Munich 72.

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por Sandro Maciá

Munich 72 estrena su primer Lp

Pues habrá que celebrar la vuelta a las andadas de los viejos conocidos, ¿no? Eso dicen por ahí…¡y eso digo yo, claro que sí! Porque si los reencuentros ya son, de por sí, un buen motivo para acabar con el minibar -o para brindar, finamente, según guste cada uno-, los redescubrimientos pueden considerarse la razón perfecta para el desmelene total. Para la fiesta sin fin. Y esto es justo en lo que andamos estos días, en laurear el regreso de unos compañeros del arte musical que, respondiendo al nombre de Munich 72, vuelven, con la renovación de sus frescos suspiros poprockeros a través de Simbiosis (Flor y Nata Records, 2019), un primer Lp que se postula como la continuación de Humo (Flor y Nata Records, 2017), el Ep que les dio la fama y que, con el tiempo, les ha otorgado el derecho de tomar posición en la delgada línea del redescubrimiento y el reconocimiento.

Un puesto, este, donde la banda puede gozar de mantener vigente la admiración despertada con “la amplitud y envoltura” -así lo dijimos hace años- de una distorsión y psicodelia modulada con “matices heredados de influencias tan diversas como Bowie, The Cure, Radio Futura o Los Planetas, entre otras”; pero donde, además, puede llegar a alcanzar, a partir de redescubrirse ante el público con los 10 nuevos cortes de Simbiosis, el reconocimiento que los lleve a la consagración.

¿Que el camino no será fácil? Ni aburrido. Pero ahí está la parte más molona. Porque si de celebraciones hablábamos a la hora de presentarlos, nuevamente, en esta virtual página, de celebraciones hablaremos, casi seguro, cuando la gente empiece a ver que la formación de Guadalajara -territorio patrio, no mexicano- sigue apostando por no perder sus características modulaciones de cuerdas -en guitarra y bajo-, sus marcadas percusiones o su aire de espontaneidad lofi -cariñosamente traído, por supuesto-, siempre palpable en las voces y en los pases que conforman las estructuras de unas canciones directas, sinceras y textual y rítmicamente cuidadas.

De esta manera, como si de los manises que van adoquinando el camino hasta la meta se tratase, los chicos -y chica, pues aunque hayan contado con la colaboración especial de David García (teclados) y Jesús Serrano (saxo), mantienen su formación original, recuerden: Javi (batería), Olga (bajo y voz), MDN (guitarra y voz)- de Munich 72 han dado forma a una lista de cortes que no ocupan posiciones aleatorias, sino que suceden con la firme intención de que la escucha de su totalidad permita el disfrute de una experiencia global. Es decir, una inmersión continua desde los inicios de La sonrisa del cazador -sigilosa al principio pero premonitoria de los ritmos y letras que seguirán más adelante- hasta el propio remix de la misma -festivo cierre, ciertamente-, pasando por el brillante y popero arranque de Despierta, el rock psicodélico de Días amables, el gamberrismo distorsionado de Special-K, la fuerza eléctrica de No habrá más fiestas sin ti -un buen hit, con contundencia vocal e instrumental-, el desenfado armónico y alegre de Inventario -single del disco, acertada seña y avanzadilla de pegadizo pop-, la profundidad de Frases aisladas, los juegos de palabras y bases rítmicas de La bandera del pánico o la efervescencia britpopera de An illution -en inglés, sí, y con unas guitarras difíciles de olvidar, en el buen sentido-.

Un buen camino. Una senda nada peligrosa. Un sendero que recorrer con la calma que merece este ejercicio de atemporalidad, esta apuesta que denota que sí, que la simbiosis entre los componentes de la banda es real, como la propia simbiosis que así transmiten sus canciones, todas ellas grabadas en Studio Play y mezcladas en Náufrago Art Music con objetivo: hacer un disco “dedicado principalmente a la gente amable”. ¡Conseguido!

 

 

 

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