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Cuaderno d3 bitácora, ecléctica apuesta de 3spada

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por Sandro Maciá

El debut de 3spada, un variado periplo

A ver si esto de la variedad se me va a subir a la cabeza… Ya saben que yo soy muy tozudo y salir de según qué patrones me cuesta, sí, pero con esto de la dichosa cuarentena –o quizá porque el “síndrome de la cabaña” está poseyéndome de manera inversamente proporcional a lo que suele ser normal, vaya usted a saber-, mis tímpanos comienzan a vibrar al son de estilos poco habituales en esta pequeña ventana que abro cada semana para mostrar a qué o quiénes conviene seguir la pista, musicalmente hablando.

Cambio de aires, lo llamarán algunos. Open mind, dirán los millenials. A mi me trae sin cuidado el término –ya lo saben-, porque el aquí hacedor de textos tiene claro que, más allá del cómo, uno puede guiarse por el qué de vez en cuando para poder llegar a nuevas atmósferas, para pisar nuevas tierras o para contemplar nuevos paisajes. ¿Hablamos de viajar? Podríamos, porque así se percibe, como un viaje, “Cuaderno d3 bitácora” (2020), el primer disco de 3spada.

Y eso es lo que nos ocupa en estos días, ni más ni menos que el hecho de “trotamundear” en un trabajo que, siendo inaugural para el proyecto en solitario del bajista Paco Espada –de ahí su algebraico nombre artístico-, se nos presenta como una travesía por su libre expresividad, como un paseo por un itinerario marcado por estilos, sonidos y ambientes que se irán vislumbrando, poco a poco, durante los temas propios que podremos surcar, como él mismo propone, “sin necesidad de comprar ningún billete de avión, tren o autobús”.

Una excursión en toda regla, eso es. Una marcha de ritmo acompasado donde la octava de cortes que componen el tracklist nos permitirá apreciar la amplitud de una primigenia Epitafio d3 Seikilos -de comienzo suave y desarrollo potente, con transición percusionada entre ambos extremos-, el caótico orden de la envolvente Genio y figura –donde las cuerdas cobran un protagonismo que no necesita voz-, el mágico aire lo-fi de Lili voyage –con un tono más pop, pero de señas parecidas, y un sugerente dúo vocal junto a Ingrid Mathieu-, el jazzístico universo que recrea Cefiro –dulce mitad del disco, una parada ambientalmente étnica para tomar impulso con estilo-, el misterio latente de Grey garden –sigiloso en lo sonoro y fuerte, desgarrador, en lo vocal y textual, con remate rockero-, el impactante y hard despliegue de Just sound –feroz, sin duda-, el mix armónico-heavy de The wizard –no hay combinaciones imposibles, ¡ni pensarlo!- o el rotundo punto y final de No way, que si en su título asevera y sentencia, no menos consigue con la contundencia de su ritmo y de sus frases.

Un mapa. Eso podría llegar a formarse con todos los cortes de Cuaderno d3 bitácora. Un completo mapa donde no hay frontera estilística, sino una lógica transición entre sonidos y letras hasta completar un trabajo que también ha viajado durante su grabación por Cieza (Murcia), Madrid, Valencia, Burdeos y Berlín y que, mezclado por Johnny Blood y producido por Paco Espada –sin olvidar a Nacho Muñoz en todo lo relacionado con el artwork-, ha contado con la participación de músicos como: Iván López, Ingrid Mathieu, David Cano, Carlos Mansa, José Javier Molina, Johnny Blood, Antonio Pumuki, Abel Tudela y Pedro Vázquez.

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