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El segundo jinete de Alex Beer.

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por Lara Vesga

Lo que para todo el mundo parece el suicidio de un mendigo con traumas no superados, al inspector August Emmerich le huele a asesinato. Siguiendo esta intuición arrastra a su novato ayudante Ferdinand Winter en una investigación cuyos superiores no apoyan y en la que nadie más cree. Cuando poco tiempo después tiene lugar otra muerte también sospechosa Emmerich se lanzará ya de lleno a una persecución apasionante por las calles de una Viena pobre y asolada tras la hecatombe de la Primera Guerra Mundial y la gripe de 1918.

De todas las virtudes de la novela destaca sin duda la brillante ambientación histórica de la Viena de posguerra. La ciudad se respira en cada página. Sus calles, sus edificios, sus gentes, la miseria, el hambre y la devastación son también protagonistas de “El segundo jinete”. No en vano su autora, Alex Beer, austríaca nacida en Bregenz pero residente en Viena, ha recibido el Premio Leo Perutz otorgado por los libreros austríacos a la mejor novela negra escrita en lengua alemana con Viena como escenario.

August Emmerich es el otro eje de la obra, la primera que protagoniza el inspector pero quizá, con suerte, no la última. Se augura un recorrido literario más amplio para este policía criado en un orfanato y con una cojera vitalicia a causa de una herida de guerra. Cínico, peculiar, no tan frío como pudiera parecer y poco ortodoxo en sus métodos, Emmerich vive al día y amanece cada mañana en un lugar diferente. Después de todo lo que tuvo que ver, oler, sentir y experimentar en la Gran Guerra, ya le quedan pocos escrúpulos. Todo lo contrario que su ayudante. Winter aún es un joven policía que necesita curtirse en eso de perseguir malhechores y ver escenarios de crímenes, ya que a duras penas puede contener las arcadas en presencia de un cadáver.

Ambos forman, sin embargo, un buen tándem. Poco a poco Emmerich dejará de verlo como una molesta compañía para pasar a valorar las virtudes que también posee Winter, diferentes a las suyas y por tanto complementarias. Los dos serán necesarios para rastrear y localizar a un asesino escurridizo que se esconde en las calles de Viena camuflado entre seres marginales, criminales y ciudadanos que luchan día a día por sobrevivir.

El segundo jinete, de Alex Beer

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