El último beso de James Crumley

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por Susana Flores García

La historia de un sórdido misterio.

Tenemos que presentaros una historia negra, de mano del detective privado C.W. Sughrue, al que la ex mujer de Abraham Trahearne; un escritor famoso de bestsellers que no pasa por su mejor momento y que tiene bastante tendencia a irse de casa y refugiarse en cualquier tugurio donde pueda beber hasta perder el conocimiento sin que nadie lo juzgue; le encarga encontrarlo y llevarlo de vuelta a casa. Así comienza una trama elaborada y en la que no se escapa ningún detalle.

A nuestro detective no le resulta difícil encontrarlo en un bar a las afueras de San Francisco donde conoce a Rossie, la dueña del bar quién después de saber que Sughrue es detective aprovecha el momento para encargarle otro trabajo: Buscar a Betty Sue, su hija desparecida diez años atrás. Betty desapareció sin dejar rastro y Sughrue cree que no tiene ninguna posibilidad de encontrarla, pero tampoco tiene nada mejor que hacer; además Trahearne se ve envuelto en una trifulca y sin saber cómo termina en el hospital con un disparo. Por lo que al detective no le queda otra que pasar unos días a su lado para llevarlo a casa. En ese momento decide aceptar el encargo.

No sabe por dónde empezar, tiene varios hilos por los que tirar, pero ninguno le parece fiable ¿Quién puede tener la clave de la desaparición de Betty? Y lo más importarte ¿Dónde está? Varios son los sospechosos de su desaparición: su padre, su novio o incluso su antiguo profesor de teatro. El detective Sughrue decide empezar a atar cabos sueltos en su investigación, y acaba fascinado por Betty, que junto a Trahearne y un bulldog llamado Fireball emprenden un viaje que los hará recorrer medio estado viéndose envueltos en una espiral de situaciones que se complican por su culpa, donde el alcohol y las cloacas de una sociedad convaleciente tras perder la guerra de Vietnam son el marco de acción.

Durante la trama, la familia de Trahearne y él mismo cobrará más relevancia, siendo unos de los puntos fuertes de la historia. Tal y como avanza la novela, conoceremos mejor a los protagonistas, sus caracteres y sus aspiraciones vitales. Sughrue termina por casualidad trabajando como detective después de volver de la guerra, Trahearne aunque no lo hace por decisión propia siempre termina dañando a quién se acerca a él y Fireball, el perro que los acompaña da el toque de humor a esta fantástica novela. Si algo tienen en común los tres, es su afición al alcohol y a los bares de mala muerte.

Personalmente me ha parecido una novela fascinante que mantiene la intriga hasta el final; y sin que te des cuenta llegas a un desenlace que sorprende por los entresijos que van surgiendo a lo largo de  la trama. Además de unas situaciones totalmente hilarantes, cuenta con unos personajes secundarios disparatados para darle un toque único de humor junto con alguna que otra crítica social.

A pesar de que a veces se me ha hecho un poco pesado el lenguaje tan correcto y la descripción de los escenarios, me parece muy recomendable, una lectura obligada si te gusta la novela negra.

 

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