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El tiempo suficiente de Amara Castro Cid.

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por Lara Vesga

Si tú también echas de menos a tu abuela, sus historias contadas desde el sofá frente a la chimenea un domingo lluvioso, sus anécdotas mientras hacía café con la radio puesta de fondo, sus consejos y, en general, todo su ser, este es un libro que te hará regresar durante unos días, puede que durante unas horas, depende del ritmo de cada uno, a esos momentos inolvidables.

Porque “El tiempo suficiente” es sobre todo un homenaje a la figura de la abuela, esa segunda madre, quizá la primera para más de uno, que tan vital resulta a casi todos. La de esta novela se llama Gala y acaba de fallecer dejando a sus nietas Telma y Celia, como legado, unas memorias que cuentan detalles de su vida que nunca quiso contar. Ellas ya estaban al tanto de que su abuela quedó viuda de su abuelo muy pronto, cuando la hija de Gala, madre de las chicas, tan solo tenía dos años. Como también saben que tiempo después volvió a encontrar la felicidad de la mano de su segundo marido, Rodrigo, el que verdaderamente ejerció de abuelo de Telma y Celia.

Pero más allá de eso, desconocen cuáles fueron las circunstancias que rodearon la muerte de su abuelo y también gran parte de lo que fue la infancia y adolescencia de su abuela Gala, todo ello escrito en las memorias.
Amara Castro Cid (Vigo, 1975), tras la autopublicada novela “Con esto y un bizcocho” ha escrito en “El tiempo suficiente” una historia familiar ambientada en Vigo y narrada en dos tiempos, en los años sesenta y en la actualidad. La importancia de la memoria y las relaciones familiares, la pérdida y los secretos, son algunos de los pilares en los que se asienta esta historia, contada a través de las voces de unos personajes con los que rápidamente empatizaremos y a los que será complicado no coger cariño.

Los capítulos se suceden entre la vida laboral y personal de Telma, enfermera que presta especial atención a un paciente anciano llamado Pío, y la de Celia, dos años más joven, que acaba de ascender a jefa de departamento en su empresa. La vorágine diaria de ambas queda interrumpida cuando quedan para leer juntas las memorias de la abuela Gala, un momento que ambas, y también los lectores, esperan con ansia.

Leer, casi escuchar, a la abuela Gala desde el más allá, conocer su vida, sus sentimientos, sus recomendaciones, es casi como leer y escuchar a nuestras propias abuelas, por eso la lectura resulta tan tierna, emocionante y deja tan buenos recuerdos al terminarla en la página 335.

El tiempo suficiente, de Amara Castro Cid

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